De la mano de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, el programa cooperativistas pasó a ser una herramienta electoral más, siendo utilizada por la funcionaria K como caja de gran alcance clientelar desde donde solventar su candidatura a Diputada Nacional por la provincia de Buenos Aires.
De hecho, el año pasado el crecimiento de cupos creció exponencialmente abriéndose 6.024 nuevas cooperativas, lo que representa un 239% más que en 2011 donde el número ascendía a 1777.
Lo cierto es que el gobierno viene haciendo de una utilización completamente utilitarista de las cooperativas, asignándoselas mayormente a los municipios k, quien a través de sus punteros políticos desandan una amplia red clientelar.
En ese marco, los movimientos sociales opositores vienen denunciando hace años el accionar del gobierno nacional.
"Los intendentes lo siguen usando clientelarmente como un plan social más. Los usan para llevar gente a actos. Se pasaron todo el año pasado convocando a los cooperativistas a ir a Tecnópolis para supuestos talleres de capacitación que en realidad eran actos de Cristina", indicó a 'Hoy' Geronimo Alchuster, referente del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y miembro de la Asociación Gremial de Trabajadores Cooperativistas, Autogestivos y Precarizados (Agtcap).
"Las cooperativas sólo tienen un propósito: fortalecer la estructura partidaria de Alicia Kirchner en Buenos Aires. Nosotros tuvimos que cortar calles para ser incluidos en el plan, porque si no lo concentraban las organizaciones kirchneristas, como Kolina. Se manejan con una lógica clientelar: en muchas cooperativas, si querés cobrar, tenés que ir a los actos de Cristina o de Alicia", agregó a la prensa Daniel Menéndez, coordinador de Barrios de Pie.