Revolvió su café, el profe, en la calidísima tarde. Caliente afuera. Dentro el run run del aparato dejaba el alma en sosiego, cumpliendo con los 24 grados centígrados que piden solidariamente para que los cortes existan pero no seamos culpables.
Profe: Hermes Juan Binner puede ser presidente. Esa fue la pregunta. Je. Menuda pregunta. Claro que puede. Todos podemos. Claro que usted o yo no somos lo mismo. El es un dirigente, un buen dirigente. Vea, vamos a desviarnos del tema. Binner es un honesto y no se le podrá decir nada sobre su total y absoluta falta de corrupción, pero cuidado. En Argentina somos felices con la corrupción. El gol de Maradona es una alegría nacional. Quien mas quien menos todos somos corruptos y cada tanto necesitamos un baño de honestidad pública.
Binner es eso. Binner es el candidato para una oportunidad histórica, es el que puede vacunarnos públicamente de honestidad política. Por eso adhieren a su candidatura los solos, los desvalidos, lo acompañan efusivamente quienes de la honestidad conceptual han hecho militancia. También tranquilos, como yo. Binner ofrece un pasado y un futuro visualizable y eso ya es otra cosa. El pasado le da el diploma pero con la honestidad no alcanza. Debe pegar un grito o varios gritos y ejercer la honestidad como bandera, como parte de una antinomia. El argentino quiere elegir. Patria si, colonia no, Braden o Perón. Cada tanto, cansados de tanto bandidaje, elegimos un honesto, pero no hace falta que lo diga, hace falta que nos convenza que puede luchar contra la corrupción estructural, representarnos en la alegría elemental: esta vez irán presos los malos. Si Hermes Binner convence que irán presos los malos aumentará su caudal. Precisa la antinomia.
Contra quien lucharía, profe. La pregunta es al revés, el debe luchar en dos escenarios. El primero es el escenario clásico, allí el peronismo siempre tendrá dos fracciones. En ese escenario es el tercero en discordia y debe mantenerlos divididos. En el mismo sentido debe entender que la señora no dejará nada suelto hasta el último día. Hablan de parlamentarismo, yo diría que el peronismo de la señora irá por un esfuerzo de mando, de poder, mas allá de lo que establece la constitución. La seducción del parlamentarismo es efímera. Los solos nunca quieren el parlamentarismo y ya se sabe que el peronismo es cuestión de solos. No comparte el poder el peronismo.
El otro escenario, mi amigo, es mas clásico. Es anterior a Binner y es la eternidad que heredamos del siglo XX. Los estatistas a ultranza versus el estado privado o mejor: privatizado. En ése escenario, que tanto le gusta a la señora, Macri es la derecha privatista y el peronismo se reserva el lugar del estatismo progresista. Desde su construcción el peronismo disfrazó su realidad. Tiene un ala derecha y un ala izquierda, es estatal y privatista y en los últimos gobiernos de lo peor. Proclama estatismo y es privatista con altísima corrupción, pero ese no sería el problema, el problema es el mensaje. No le entiendo profe. No es culpa mía, sonrió. La realidad parece sencilla, pero no lo es tanto.
Puede pedirme otro café. Si, como no. Gracias. No es sencillo, voy despacio. El gobierno quiere a Macri como su opositor porque le ayuda a definir sin definir. Se sabe que Macri es la derecha y es privatista. Combatamos el capital, dirán con la marchita. Se diluyen las variables y se pacta pos elecciones. Sucedió, sucede y me temo que si no se apuran sucederá.
No hay salida profe. Si y no. Nadie escapa a su índole. La señora tiene una índole que logra exasperar aún al peronismo. El peronismo escapado de su matriz es otra cosa, es mas popular, simplemente popular. Es ahí donde se debe trabajar. Como cantaba José Hernández, con palabras sencillas. Mal hablado pero bien pensado. En ése lugar Binner no tiene problemas, pero al peronismo terminal de la señora les conviene Macri, que enmascara la derecha peronista, sigue siendo división y queda escondido en las fallas de Buenos Aires. La casa abierta de par en par, que los porteños la vean. Una foto del zaguán de la casa de Binner, que es la provincia de Santa Fe. Ah, y barrerla todos los días.
Hum, no es fácil. Usted conoce las escobas galponeras. Por la cara veo que no. Cuando era chico los galpones de cereales los barríamos con una escoba que arrastraba la mugre, la arrancaba del suelo, sacaba las arañas culonas, de galpón, los grillos, las alimañas y las ratas. Era simplemente un galpón, pero quedaba limpio. Me entiende. Tomó tranquilo su café. Se fue. Aprendí algo: escobas galponeras.