Allí, Boudou aparece en el 4to lugar, detrás del afgano Mohamad Qasim Fahim, acusado de abusos a los Derechos Humanos y tráfico de drogas; el iraquí Tariq Al Hashimi, en la mira por terrorismo; y Ali Osman Taha, de Sudán, presunto instigador de crímenes de guerra e intento de asesinato. En el 5to lugar, debajo de nuestro 'Amado vice', quedó el nº2 de Sierra Leona, Samuel Sam-Sumana, acusado de corrupción y tala ilegal.
Para Foreing Policy, la acusación que le cabe a Boudou es por "evasión de impuestos y lavado de dinero". Y dice sobre el vice argentino:
"Conocido por vestir camperas de cuero, montar motocicletas Harley Davidson, y tocar la guitarra con famosos músicos argentinos durante la campaña, Amado Boudou se volvió conocido como "el vicepresidente rockero" cuando la presidente Cristina Fernández de Kirchner sorprendió al establishment político argentino al sumarlo a su boleta cuando compitió por la reeleción en 2011. Desde que ocupó su oficina en diciembre, la ocupación de Boudou estuvo más cerca del Whitewater (N. de la R: un escándalo político que involucró al matrimonio Clinton) que a Whitesnake (un grupo británico de rock pesado)".
Claro está que la aparición de Boudou en esta lista responde a su presunta vinculación con la empresa exCiccone, gerenciada por su presunto testaferro, Alejandro Vandenbroele, hasta la decisión del Gobierno Nacional de intervenirla para su posterior expropiación, en tratamiento parlamentario.
"Los fiscales están investigando a Boudou por tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero en conexión con la compra de una imprenta en quiebra", revela Foreing Policy a aquellos lectores que no estaban al tanto de los avatares del vicepresidente argentino.
"Al parecer, mientras era funcionario en el nivel medio de gobierno, Boudou ayudó a diseñar la compra de la empresa (la exCiccone) por The Old Fund -una empresa fantasma conectada a él y a sus amigos- y luego contribuyó a que ganara un lucrativo contrato para imprimir los billetes del país", describe.
Para la publicación, la decisión de la Presidente de tomar el control de la calcográfica "añade otra arruga al escándalo", y agrega que "algunos miembros de la oposición han insinuado que la mandataria puede estar involucrada en un encubrimiento ilegal". "La oposición ha demandado que Boudou renuncie, pero el vicepresidente ha rechazado los cargos, culpando a una "mafia" liderada por un diario opositor y el jefe de la Bolsa de Comercio por tratar de derribarlo", añade.
"Al menos no comparó a sus acusadores con la gente que limpiaba las cámaras de gas de los nazis, como notoriamente llamó a un grupo de periodistas en 2010", recuerda la publicación, y finaliza: "De cualquier forma, no es el 1er año que el vice rock-star estaba esperando".