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Prohibido subestimar a los movimientos europeos

Desde los indignados de España a los neonazis de Golden Dawn de Grecia, los grupos marginales están ganando fuerza en Europa. Y si bien no tienden a compartir un ideario o métodos en común, vistos en su conjunto representan un desafío para la política convencional.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Mientras la tercera jornada del Movimiento 15M en Madrid, que tiene permiso para estar en la Puerta del Sol desde las 12 hasta las 10 de la noche para conmemorar su primer aniversario, ha arrancado con la presencia de 2 portavoces, que han convocado a los ciudadanos a secundar una protesta ante Bankia y otra en el Congreso de los Diputados y debaten su futuro ante la tensión que causa la presencia policial y aislados episodios de represión, cabe preguntarse por la subsistencia de la corriente de protesta europea en el marco de los cambios políticos que sacudieron en los últimos días a Francia, Grecia y más recientemente, Alemania.
 
Cabe recordar que los franceses eligieron un cambio de gobierno el pasado 6/05 de una manera ordenada e indiscutible mientras que en las elecciones del mismo día en Grecia fueron menos claros. Ocho días más tarde, el país heleno sigue sin gobierno. Sí bien, ambas elecciones fueron muy diferentes, las diferencias no deben ocultar corrientes similares que se evidencian en ambos países: el surgimiento de partidos marginales que desafían el staus quo. Es una tendencia que ha ido ganando terreno en toda Europa. 
 
En Francia, el 18% de los votantes se pronunció en contra de la unidad europea y la inmigración en la primera ronda de la elección presidencial votando por Marine Le Pen. Dos semanas más tarde, en Grecia, el 7% de los votantes optó por Golden Dawn, un partido neo-nazi que ahora tiene 21 bancas en el Parlamento. Golden Dawn quiere poner minas terrestres a lo largo de la frontera con Turquía para detener la inmigración.
 
En Italia, el movimiento anti-política "cinco estrellas" ("Movimento 5 Stelle"), liderados por el cómico Beppe Grillo, tuvo cierto éxito en las elecciones locales con su campaña contra la austeridad y la corrupción. En Alemania, el Partido Pirata, que lucha por las descargas gratuitas en Internet, ha irrumpido en la política y preocupa a los principales partidos tras los resultados de las elecciones de este domingo (13/05).
 
Estos movimientos no tienen nada en común. No es fácil para el imaginario popular vincular, por ejemplo, al renacido movimiento de Indignados de España, nacido hace a año en Madrid, a los movimientos xenófobos que han existido en el norte de Europa y en Austria desde hace años.
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Sin embargo, ya sea que estos movimientos son de extrema derecha, de la izquierda radical o de la anti-política, todos ellos tienen el potencial de alterar a los partidos políticos tradicionales, especialmente los que le pusieron el hombro durante décadas al proyecto europeo. El peso específico de estos movimientos es aún más importante en el contexto del desafío europeo común: la crisis económica. Y la integración política de Europa significa que hoy en día cada elección nacional tiene repercusiones en todo el continente.
 
Es muy tentador para los partidos tradicionales tomar ventaja de estos movimientos tomando prestadas sus ideas. El giro de Nicolas Sarkozy, hacia la derecha en respuesta a la creciente influencia del Frente Nacional es un buen ejemplo de los riesgos que importan esta tendencia.
 
Obviamente no resultó ser una estrategia ganadora. Pero el reto de los partidos marginales sigue vigente. No hay aún un movimiento social institucionalizado en todo el ámbito europeo que haya sabido aglutinar a esta ola de “rechazados-rechazantes”. Sin embargo, los principales partidos tendrán que buscarle una solución a la problemática lo antes posible si no quieren sentirse abrumados por su presencia. 

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