En el artículo titulado "La Presidente de la Argentina rechaza entrar en el futuro", el diario apunta que cuando fue reelecta el pasado octubre tenía la opción de "continuar con el populismo autocrático que practicaba antes de las elecciones o llevar a su país hacia los mercados globales y el mundo democrático".
Esta semana, con la nacionalización de la principal compañía petrolera del país, la presidente "dejó clara su decisión", dice el diario, que señala que aunque se ganó el "aplauso local barato" con esta medida, "garantizó que el aislamiento de la Argentina del mundo y del progreso económico de sus vecinos, siga creciendo".
Aunque la expropiación se ha presentado como "una recuperación de la soberanía" sobre una empresa cuya producción había estado cayendo, el diario considera que el descenso "se produjo en gran parte por malas políticas gubernamentales" y pone en duda que vaya ahora a mejorar a partir de esta medida.
"Además de causar una ruptura con España y con la Unión Europea, la nacionalización se limitará a mostrar que Argentina no es capaz de atraer el capital extranjero y la experiencia necesaria para explotar sus grandes reservas de petróleo y gas", agrega.
The Washington Post advierte de que "mientras que Brasil y México avanzan, integrándose en la economía mundial y con la consolidación de democracias estables, la Argentina de Fernández se dirige inexorablemente hacia otra crisis".
El diario advierte que "el nuevo giro negativo a la izquierda de la Presidenta no es sólo una mala noticia para los empresarios". "Los economistas que se atreven a denunciar la verdadera tasa de inflación son objeto de juzgamiento".
Cabe recordar que desde el gobierno estadounidense ya habían cuestionado la medida argentina. Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado, sostuvo que en el gobierno de Barack Obama "francamente, mientras más analizamos esto, más lo vemos como un acontecimiento negativo".
En rueda de prensa, Toner insistió en que "estamos muy preocupados por el anuncio de nacionalizar Repsol YPF" y consideró que "este tipo de acciones en contra de inversores extranjeros pueden en definitiva tener un efecto adverso en la economía argentina y desalentar aún más el clima de inversión" (ver nota relacionada).