De hecho Cristina hoy dijo estar “en un yacimiento que es un ejemplo en materia ambiental” y a pocos metros de donde se hacía el acto comienzan a verse los enormes pits a cielo abierto con cientos de metros de largo, ancho y hasta 90 de profundidad que han modificado toda la topografía, que nunca se remediarán y quedarán ahí como mudos testigos de un saqueo ordinario y brutal que hicieron empresas multinacionales al amparo de legislaciones consecuentes con esta forma inhumana de explotar los recursos dejándonos toda la contaminación a la vuelta de nuestra casa.
En este marco la presidenta hoy dijo cosas como “Tengo el orgullo de decir que las cosas aquí se hicieron siempre bien en modo sustentable” y tratando de demostrar el sanísimo ambiente que rodea a los gigantescos agujeros inservibles que han quedado en la meseta central, refiriéndose a los guanacos señaló “benditos animales que toman agua de aquí, al igual que avestruces y choikes” (¿?)
Luego, la Presidenta refirió “este negocio empezó en Santa Cruz de la mano de Néstor Kirchner…” y algunas miradas suspicaces se cruzaron en medio del acto, traduciéndose en los labios como una imperceptible sonrisa, incluso en algunos de los funcionarios provinciales que asistieron.
Desde el lugar y tal lo previsto, por teleconferencia la Presidenta inauguró casas en Caleta Olivia y Río Grande (TDF), pero básicamente el acto no contenía ningún propósito específico en relación a la producción minera, sino fue el armado de un escenario público-político, como parte de la estrategia por contrarrestar el discurso ambientalista y anti minero.
Por primera vez la empresa Cerro Vanguardia invitó a todos el periodismo, sin excepción, puso vehículos y ómnibus a disposición y el personal de RRHH se encargó de que no se omitiera ningún detalle de aquellos que tanto a la empresa como al gobierno, que pone a CV como el modelo minero, querían que estuviesen bien resaltados.