Milei grande, Milei chico
A pesar del discurso intransigente, el Presidente tuvo que resignar el capítulo fiscal de su ‘Ley ómnibus’ para facilitar su aprobación.
“El Presidente es el meme del perro grande y el perro chico”. En mesas de charlas políticas marcaban con sorna el contraste de aquel Javier Milei del Foro Económico de Davos, actuando como el último paladín del capitalismo en defensa de Occidente de la amenaza socialista, con este que tuvo que bajar el corazón de su paquete fiscal para no someterse a lo que todo indicaba hubiera sido una estruendosa derrota en el Congreso. La marcha atrás fue apenas luego de que se difundiera una entrevista en la que Milei reiteró, esta vez ante la periodista colombiana Patricia Janiot, su postura de no negociación porque “la libertad no se negocia”. Perro grande que después se achicó. Fue además un extraño debut como ‘superministro’ de Luis Caputo. Después de haber absorbido la cartera de Infraestructura tras el despido (maquillado ahora como renuncia por “motivos personales”) de Guillermo Ferraro, el ministro de Economía anunció que retiraba del proyecto de ‘Ley ómnibus’ el capítulo fiscal que incluye, entre otros puntos, la suba de retenciones, la movilidad jubilatoria y el blanqueo. El motivo era harto conocido: los opositores ‘dialoguistas’ se negaban a aprobar una suba de los derechos de exportación y rechazaban que no haya un resguardo para los jubilados luego de la devaluación y los aumentos de precios. Estas disidencias y otras cientos colmaron el dictamen de mayoría que el oficialismo consiguió merced al apoyo de la oposición ‘friendly’, las mismas que amenazaban desguazar el proyecto de la Casa Rosada.
