La iniciativa del aumento de las dietas en el Senado contó con el aval de todos los bloques. Fue lo que enfatizó Victoria Villarruel, quien salió a defenderse de ataques en redes sociales “de propios y ajenos” que la acusaban por lo sucedido. La Vicepresidente expuso de esa forma que también había conformidad del oficialismo para que se tratara la resolución que se votó a mano alzada, por lo que no quedó registro electrónico de quienes adhirieron. En efecto, el senador sanjuanino de La Libertad Avanza, Bruno Olivera, fue quien estampó su firma en el texto tratado en la reunión de Labor Parlamentaria un día antes. Sin embargo, luego no levantó la mano para acompañar la aprobación del aumento, como tampoco lo hicieron los otros legisladores oficialistas presentes en la sesión. Milei ponderó el gesto de su bloque y también convalidó con un retuit a Villarruel. Es algo a tener en cuenta: el Presidente parece entender que no hay rédito en enfrentarse con su Vice, como lo había hecho cuando Villarruel convocó a instancias del peronismo una sesión para tratar el DNU 70/2023 que resultó en una derrota para el Ejecutivo. Un dato adicional: en varias encuestas, la abogada apóloga del terrorismo de Estado tiene mejor imagen que el Presidente.
Milei prefiere en estos momentos enfrentarse con periodistas. Acusó a Jorge Lanata de recibir pagos para opinar lo que opina. No se percibe la del Presidente como una imputación seria, ya que utilizó el término “ensobrado”, que a esta altura es más un latiguillo del jefe de Estado. De cualquier forma, Lanata denunció a Milei por injurias ante la justicia federal con la suerte de que el caso fue a parar al juzgado de Ariel Lijo, a quien el Presidente propone para integrar la Corte Suprema. Es una oportunidad para Lijo de demostrar independencia, o bien fallando en contra del Presidente, porque la acusación contra Lanata es más una bravuconada que algo basado en evidencia; o excusándose de intervenir. Los antecedentes de Lijo y del otro postulante del Gobierno a la Corte, Manuel García-Mansilla, se publicaron esta semana en el Boletín Oficial, por lo que se largó formalmente la carrera hacia el acuerdo del Senado. El juez de Comodoro Py sigue generando resistencias, pero quienes lo frecuentan creen que sólo pudo haber aceptado la nominación porque es capaz de conseguir los votos que le den luz verde. La nominación de Lijo tendría como autor intelectual al supremo Ricardo Lorenzetti, a quien se señala como mentor del magistrado que metió preso a Amado Boudou y sobre el que pesan sospechas de enriquecimiento ilícito. La versión extendida en el mundo de la política es que Lorenzetti convenció a los hermanos Milei de la conveniencia de sumar a Lijo a la Corte para generar así un nuevo balance de poder interno que contrapese con “la mayoría” -que conforman Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda- que sería reticente a convalidar medidas del Gobierno. Pero el rechazo unánime por cuestiones de forma a 2 demandas contra el DNU -que le permite seguir vigente- puso en entredicho aquel relato que aseguran que Milei oyó de Lorenzetti. No faltaron las interpretaciones políticas de la decisión de “la mayoría”. “Acá le ha hecho un guiño el Gobierno y le ha dicho de alguna manera ‘ves que no somos tan malos, vos que nos querés poner a Lijo’”, leyó el abogado Felix Lonigro.
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