Di Césare vive en una de las calles más caras de Buenos Aires, la avenida Alvear, donde una propiedad vale un millón y medio de dólares y maneja un presupuesto de $26.000 millones.
Entre las varias denuncias que se mostraron figura una sobre una obra que no se terminó nunca en un sector de un sanatorio para que se atiendan exclusivamente pacientes del PAMI. "Acá el sector de hemodiálisis no suma más abuelos. No hacen ingresar más y los llevan al sector privado", declaró el enfermero Mauro Massa.
Otro problema es el de las ambulancias. El PAMI cuenta con gran cantidad de ambulancias en buen estado. Lo mismo sucede con otras tantas que esperan en los talleres para ser reparadas. Esas ambulancias que no están en la calle, generaron reclamos y habilitaron a Di Césare para que contratara en forma directa el servicio privado de ambulancias por unos $90 millones anuales. Pero estas ambulancias privadas no tienen exclusividad con la obra social de los jubilados y en muchos casos los beneficiarios del PAMI deben esperar horas.
Mientras, hay unas 50 ambulancias sin usar en un estancionamiento de Avellaneda que se suman a los que están para reparar. En 2004 había 295 móviles, en 2007, 349 y hoy existen 516 pero para ser arreglados por solo 9 mecánicos.
Un ejemplo del mal manejo es el que denunció Juan Manuel Otero, un amigo de la jubilada Nélida Oviedo, una jubilada que murió hace pocos días.
El hombre sostuvo que el fallecimiento de Oviedo se produjo luego de una pronunciada tardanza en la búsqueda por parte de la ambulancia cuando la mujer se sentía mal. "Ella estaba delicada y desde las 15.30 estuvimos llamando. 6 horas esperamos, cuando acá a la vuelta había tres ambulancias estacionadas", contó.
Conmovió, sin embargo, la historia de Francisco Ontivero, el niño que esperó 12 horas una ambulancia que nunca llegó. En grave estado de salud el nene de 11 años falleció. La denuncia fue presentada anoche en el programa de Lanata.
Walter, el padre del nene, esta afiliado al Pami por haberse jubilado por enfermedad en 2008, por lo que toda su familia tiene Pami. Relató al programa de TV cómo tuvo que lidiar para que la obra social prestara atención médica a su hijo, muerto el último 24 de julio.
"El 17 de junio fue la primera vez que nos dijo que se sentía mal. Lo llevamos a la clínica (del PAMI) y el doctor nos dijo que no había pediatría. El de la ambulancia se fue y lo dejó", relató Walter. Y agregó: "Todo el día pedimos el traslado a PAMI. La ambulancia llegó a las once de la noche después de que fui a hacer una denuncia por abandono de persona".
Francisco fue dado de alta, pero días después volvió a sentirse mal. Después de trasladarse a otra guardia, su padre contó: "Lo trajimos a casa, se acostó, cerró los ojos y se quedó duro. Pedí la ambulancia de PAMI, pasaron diez minutos (y ante la falta de respuesta), lo cargamos en el auto y lo llevamos al hospital Materno Infantil de Varela". El padre de Francisco aseguró que tuvo que iniciar una batalla para que el nene pueda ser derivado a terapia intensiva, porque en el hospital Materno Infantil no podían darle asistencia médica.
"Empezamos la lucha con PAMI, yo le imploraba: 'mandame la ambulancia'. A las cuatro de la madrugada fue la ultima vez que llamamos y 16:30 mi hijo murió", sentenció Walter. La ambulancia de PAMI, les dijeron, había chocado. No llegó.
# El problema no son los fondos...
Pero el problema del PAMI no sería la falta de fondos ni recursos. Para 2012, presupuesto del Instituto, autónomo del poder Ejecutivo, ascendió a $26.000 millones y se transformó, igual que la ANSES, en una caja codiciada por el Gobierno nacional. Hasta julio de este año, la administración de Cristina Fernández había tomado $2.330 millones de la obra social de los jubilados.
El responsable de administrar esos fondos y garantizar la buena gestión del manoseado PAMI Luciano Di Césare, ex titular de la Caja de Servicios Sociales de Santa Cruz, hoy instalado en Buenos Aires con departamento en la coqueta avenida Alvear.
Di Césare llegó al PAMI en tiempos de cambio, 2004. Es un médico mendocino con posgrados en gestión de salud pública y administración de negocios, que trabaja desde hace 20 años con los Kirchner. Fue funcionario en Santa Cruz a partir de 1991 hasta que Néstor lo trajo al PAMI.
Trabajó con la ex interventora de la obra social de los jubilados, Graciela Ocaña a quien reemplazó cuando esta dejó el cargo en 2007. Pero si Ocaña fue al PAMI para transparentar la gestión, volver a la prestación directa de servicios y terminar con el sistema de tercerizaciones que diseñó el interventor menemista, Víctor Alderete y que quebró al PAMI; Di Césare, sin peso político propio dentro del Instituto, está volviendo a las viejas prácticas.
Di Cesare es un ejemplar clásico de la pingüinera. Hasta ahora
se lo conocía como fundador de La Güemes, una organización que cuenta con locales en todo el país y cuyos dirigentes son, en general, homónimos de funcionarios del PAMI.