Claudio Moroni, ministro de Trabajo
El ministro de Trabajo, Claudio Moroni.
Resurgimiento
Pero el dardo de Larroque -que no es nuevo- va más allá de la mera crítica al ministro y se traduce en un resurgimiento de las tensiones entre el kirchnerismo y el Presidente por el rumbo del Gobierno. El tuit de Cristina Kirchner en el reclamaba un mayor control sobre los precios y más asistencia a los sectores vulnerables inauguraba esta nueva temporada, aunque hay interpretaciones sobre el verdadero objetivo de la Vicepresidente. Independientemente de eso, Máximo Kirchner fue más explosivo cuando en un acto en Morón que las cerealeras habían “puesto de rodillas” al Gobierno que concedió un dólar más alto para apurar las liquidaciones de cosechas y así engordar las reservas del Banco Central, lo que se logró. Ese fue un caballito de batalla de Sergio Massa. El ministro de Economía hace caso omiso a esas críticas y privilegia su relación el campo. Esta semana desde su ministerior fueron enfáticos en rechazar que pudiera haber un aumento de las retenciones el próximo año. Fue por el malestar que despertó en la Mesa de Enlace un artículo del proyecto del Presupuesto que faculta al Ejecutivo a fijar derechos de exportación. Massa, en tanto, estudia nuevos esquemas de tipo de cambio diferencial para alentar exportaciones ahora que no habrá mayores aportes del agro. Anunció esta semana un régimen especial de estímulo para el sector de la denominada Economía del Conocimiento, otorgándole libre disponibilidad sobre una porción de las divisas que genera. Por otro lado, hay en estudio un ‘dólar minero’. El FMI, por su parte, desembolsará unos US$3.800 millones luego de aprobar la nueva revisión del programa firmado con la Argentina.
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Máximo Kirchner y el 'Cuervo' Larroque agitaron la interna del oficialismo.
Responsabilidades
Todas esas noticias, sin embargo, fueron eclipsadas por lo ocurrido en la noche del jueves dentro y fuera del estadio de Gimnasia en La Plata, donde un operativo policial terminó con una persona muerta por un paro cardíaco en medio de gases lacrimógenos que afectaron incluso a niños, y decenas de heridos por balas de goma. El ministro Berni inicialmente defendió el accionar policial al asegurar que había hinchas que querían ingresar sin entradas al estadio. También denunció la sobreventa de localidad que el club desmintió. Luego el funcionario admitió que el operativo “estuvo mal conducido”, pero deslindó responsabilidades. Por ello rodó la cabeza del ahora detenido responsable del dispositivo de la noche del jueves. Fue una orden de Axel Kicillof, según un comunicado. Al cierre de esta nota, el gobernador no se había expresado sobre el episodio. Mientras, a su alrededor tejen reconfortantes teorías conspirativas sobre una operación en su contra por su supuesta ventaja en intención de voto.
Kicillof está en una situación incómoda porque no se sabe qué tan dueño es de su gobierno tras la intervención que sufrió por parte del kirchnerismo, que instaló a intendentes en el gabinete tras la derrota electoral en las PASO del año pasado. El mismo Berni fue designado por Cristina Kirchner. Sólo se irá si la Vicepresidente lo considera conveniente. De hecho, una de las expresiones de repudio al accionar policial provino de Juliana Di Tullio, jefa de los senadores de Unidad Ciudadana, el espacio político de CFK, que en un tuit dijo que el comportamiento de la Bonaerense es “la que más me duele, angustia y lascera”, pero ni siquiera insinuó una responsabilidad política. Tampoco lo hizo La Cámpora, en un desangelado tuit de repudio. Por algo será.
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