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Villarruel y su guiño al peronismo con la visita a María Estela Martínez de Perón.
Pero la resistencia a la exPresidente también se encuentra puertas adentro. Axel Kicillof busca la emancipación de su mentora como paso necesario para la construcción de su proyecto presidencial. Trata de esquivar un destino en el que, como otros, su candidatura sea decidida en el Instituto Patria y con los mismos resultados. Kicillof mantenía hasta aquí un enfrentamiento con Máximo Kirchner que de a poco se transformó en uno con la propia CFK. Kicillof quiere esa autonomía pero sin romper, un equilibrio de muy difícil concreción cuando está más que claro que la familia Kirchner no tolera otra cosa que la sumisión. Y Kicillof está dando muestras de rebeldía, a pesar de su discurso conciliador. No le ha dado a Cristina el endorsement a su postulación a conducir el PJ, algo que para la exVice es inconcebible. Luego, en el acto del 17 de Octubre en Berisso, Kicillof trazó una línea entre el pasado y el futuro en el que dejó a CFK en el primero de esos extremos. “Los mejores días siempre fueron con Cristina, los días mejores que se vienen tienen que estar en el futuro", dijo, frase a la que le extirparon la última parte en un spot oficial compartido por el gobernador, como para no agitar más las aguas.
En Berisso, ciudad de fuerte contenido simbólico para la historia del peronismo, Kicillof hizo una demostración de poder de convocatoria del aparato partidario. Sindicatos, intendentes y organizaciones sociales movilizaron unas 40 mil personas, según un conteo parcial. Kicillof quiso centrar su discurso en una oposición a Milei, pero el marco de la pelea con Cristina tiñó por completo el acto con la interna kirchnerista. El martes Kicillof y CFK se vieron cara a cara. Que en ambos sectores no confirmaran la reunión (en el axelismo directamente la negaron) se volvía una prueba cabal de que no había resultado bien. Dicen que la exPresidente le reclamó al gobernador que suspendiera su acto del jueves siguiente y que bajara la postulación como rival por la conducción partidaria del riojano Ricardo Quintela, quien contaba con el guiño de Kicillof para seguir en carrera. Ninguna ocurrió.
En Berisso, Kicillof apoyó la unidad del PJ que CFK propuso en su último documento, pero evitó otra vez apoyar su candidatura, algo que los más leales a la exPresidente le reclamaron en la previa al acto. Y también después. Cuentan que Kicillof le anticipó a Quintela que en caso de que se mantuviera la disputa, él optaría abiertamente por Cristina. Pero el discurso que la exvice de Alberto Fernández dio ante dirigentes en el Smata -donde lo comparó con Poncio Pilatos y Judas-. convenció al gobernador -sostiene esa versión- de mantener una postura neutral. En las horas previas al cierre de listas este sábado, Kicillof emitió un documento en el que dijo que Quintela no era su candidato, no tanto para despegarse del riojano como para aclarar que, por ese motivo, él no podía bajarlo.
En el mismo documento, Kicillof también reprochó las agresiones de Máximo y La Cámpora (sin nombrarlos), pero sobre todo denunció “los signos de traición” que los cristinistas colocan sobre los disidentes como “mecanismos equivocados”. "La lógica del sometido o el traidor es una lógica que entró en crisis y que viene dando malos resultados", dijo Kicillof sobre el proceder histórico de su propio espacio. Hablaba en defensa de Quintela, pero más parecía una defensa propia.
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