cristina-lazaro-maximo.jpg
Cristina Kirchner, Lázaro Báez y Máximo Kirchner salen del mausoleo de Néstor Kirchner que el empresario levantó en Río Gallegos
Archivo
En el juego de las coincidencias y las apariencias, Cristina Kirchner incorporó además un elemento novedoso: la incriminación (involuntaria, tal vez) hacia adentro. Fue lo que ocurrió cuando se quejó de que se sospechara de las visitas del empresario Sebastián Eskenazi, expresidente de la YPF privada, a Olivos pero no de las de Héctor Magnetto, uno de los dueños de Grupo Clarín, al que -recordó la Vice- el propio Néstor Kirchner benefició con la autorización de la fusión de las empresas Multicanal y Cablevisión días antes de concluir su mandato, en 2007. Se trata del principal negocio del multimedio al que el kirchnerismo ubica como némesis. También hubo un atisbo auto inculpatorio cuando mostró las conversaciones entre el secretario revoleador de bolsos José López con el empresario Nicolás Caputo, muy cercano -o lo era- a Mauricio Macri. CFK intentó instalar que si López era corrupto, lo era con dinero del macrismo. Aunque eso haya ocurrido en tiempos en los que el encargado de las obras públicas reportaba a los Kirchner. Lo que parece fastidiarle a la Vicepresidente es que habiendo corrupción en todos lados sólo se la investigue a ella. Tal vez se refería a eso cuando dijo muy coloquialmente que se sentía "una boluda".
Adentro y afuera
Si bien la exposición pública de la Vicepresidente tiene problemas como plan para recuperar adeptos, fue efectiva en reorganizar al Frente de Todos alrededor de su figura. Los distintos espacios oficialistas le brindaron su apoyo y la reconocieron como blanco de una persecución que la trasciende y que tendría como destinatario último al peronismo. Una construcción sólida que sólo se vio ensombrecida por la torpeza de Alberto Fernández, que le dejó el campo servido a una oposición que vio una amenaza en una relación que el Presidente hizo entre el fiscal Luciani y Alberto Nisman. En el kirchnerismo le reprochaban al mandatario haber convertido en víctima al fiscal.
La estrategia de victimización de Cristina Kirchner, sin embargo, quizás sólo convenza a los ya convencidos. Para Cristian Buttié, analista político y director de la CB Consultora, el efecto “hacia afuera del kirchnerismo” resulta "perjudicial" para la Vice, lo que resentirá su potencial electoral. "Su techo electoral posiblemente va a bajar. Ya había un 60% de argentinos que nunca la votaría; pero analizando ese comportamiento, no me sorprendería que crezca al 65% o 70% en la próxima medición", sostuvo Buttié en diálogo con Urgente24. "Cristina es sólo núcleo duro, no tiene ninguna proyección hacia afuera", sintetizó y agregó que una manifestación con ínfulas del 17 de Octubre que se proyecta a favor de la Vice “es más de microclima”.
apoyo-cristina.jpg
La militancia montó una vigilia frente al edificio en el que vive Cristina Kirchner en el barrio de Recoleta.
NA
"Creo que el que la apoyó y la dejó de apoyar no vuelve más", evalúa por su parte Aníbal Urios, analista político y director de DC Consultora. El también encuestador coincide en las limitaciones de Cristina Kirchner para sumar adhesiones y relativiza la cuestión judicial al poner el foco en la gestión económica del Frente de Todos. "La desilusión con Cristina no está en la Justicia, sino en la elección de Alberto Fernández. Ahí la gente se desilusionó: en lo que podía ser este Gobierno y no fue, en la promesa de llenar la heladera", explica a Urgente24.
Urios y Buttié coinciden en que la estrategia de victimización de CFK es efectiva hacia dentro del peronismo. "Esto la ha ayudado, porque el núcleo duro estaba crítico de la gestión y, por elevación, crítico de Cristina, porque este es un gobierno de ella. Ahora con la consigna 'Si la tocan a Cristina...' o 'Con Cristina no se jode' ha desviado un poco la atención y logrado un encolumnamiento de gobernadores, intendentes, militantes y funcionarios que reivindican su liderazgo", dice el director de CB.
"Cristina volvió a hablar de forma populista. Para salvar al kirchnerismo, le viene bárbaro a los efectos de motivar a su tropa", señala el director de DC. Al mismo tiempo, remarca los límites: "A los efectos de cautivar a los que se fueron, 10% o 12% que fue con Juntos por el Cambio, eso no lo logra, porque esa oportunidad se la dio con Alberto y salió mal". "Lo peor que le pasó a Cristina en este último tiempo no es Lázaro Báez sino Alberto Fernández", concluyó.
Más contenido de Urgente24
Frenar la inflación está en el centro de la agenda global
Sin Alto el Fuego en la Guerra de Expectativas
El Show de JXC: La encuesta, la ley y el juicio que no salió
Chagas: La "enfermedad desatendida" que se combate con ciencia
CFK se pone la gorra y el abuelo Macri se quita de "la lista"