Lucas Romero, director de Synopsis, analizó los factores que habrían incidido en este cambio de tendencia. Le dijo a clarín.com:
*"Un primer factor es la creciente desaprobación de cómo el Gobierno viene gestionando la respuesta a la pandemia. De la misma manera que viene deteriorándose la imagen, también viene deteriorándose la evaluación que la gente hace de la respuesta del Gobierno a la pandemia".
**"Un segundo factor es el agravamiento de los problemas económicos. Siendo que el principal mandato electoral que tenía Alberto Fernández era poner en marcha la economía, se vuelve razonable que en un contexto donde la gente está dominada por el pesimismo sobre el futuro económico del país y de su situación personal, el Gobierno y el Presidente paguen costos por ello".
***"La vinculación entre los problemas económicos y la responsabilidad del Presidente por ellos está creciendo. A comienzos de agosto, un 54,4% le asigna alta responsabilidad a Alberto Fernández por el impacto que la pandemia está teniendo en materia económica, cuando a fines de mayo ese porcentaje era 41,9%. Esa suerte de desacople que veíamos a comienzos de la crisis entre el daño económico de la pandemia y la responsabilidad política del Presidente por ese daño, está desapareciendo".
****"Un tercer factor, en este último tramo de la crisis, pudiera ser el protagonismo que ganó la iniciativa de la reforma judicial en un contexto poco propicio para iniciativas que no tengan como principal objetivo aliviar la situación económica y sanitaria de la gente".
Otro elemento que habría incidido en la erosión de la imagen presidencial es el aumento de la percepción de la inseguridad y la corrupción como principales problemas del país, 2 conflictos históricamente soslayados por el kirchnerismo.
Este último flagelo rankea en 1er lugar, con el 28% de las respuestas. El promedio de 2020 trepa al 25,6% cuando entre 2016 y 2019, durante el gobierno de Mauricio Macri, fue del 18,4%. Esto se explica porque el 88% de quienes optan por esa respuesta son opositores.
Por su parte, la inseguridad, con el 20% de las respuesta en agosto, alcanza su pico máximo desde noviembre de 2017, según la encuesta.
Un anticipo electoral
Todavía falta exactamente un año para que se celebren las elecciones primarias establecidas por ley. Durante ese lapso, podrían suceder cualquier cosa (de hecho, nadie previó la llegada de la pandemia ni su impacto). Por ello cualquier pronóstico en clave electoral parece demasiado precipitado. No obstante, Synopsis hace un ensayo del humor respecto a la intención de voto al día de hoy.
La estimación muestra que el Frente de Todos conservaría en agosto el 36,8% de los votos a nivel nacional, un retroceso de casi 2 puntos respecto a julio.
La opción opositora (que incluye a todas las opciones de esa extracción) recoge el 47,5%, casi un punto más que en el sondeo anterior.
Los indecisos, por su parte, se mantienen estables en torno al 15%.
Por otro lado, el oficialismo conserva el 80% de sus votos, y sólo un 11,2% afirma que votará a otra fuerza.
Por su parte, casi el 90% de los votantes de Juntos por el Cambio volverán a votar por una opción opositora y muy pocos se volcarían (menos del 2%) al oficialismo.
De todas formas, con los números de esta encuesta, Synopsis arriesga que si las elecciones fueran hoy el oficialismo conseguiría cerca del 40% con la proyección de 20% de indecisos.