En medio de ese clima, Lavagna ratificó su candidatura ante empresarios convocados por la Cámara de Comercio de USA en Buenos Aires (AmCham). "Ahí estaremos", dijo al ser consultado.
Sobre su relación con los peronistas alternativos, Lavagna evitó ser tajante y dijo que "el diálogo sigue abierto", aunque luego expresó: "Si uno ayuda, está presente; y si no ayuda, no está".
Las diferencias planteadas por Lavagna parecen puntos de no retorno. El acercamiento de Juan Schiaretti a las posturas del Gobierno en materia de las cuestas fiscales y el pago a los acreedores fue un detonante, a lo que se sumó la invitación a Daniel Scioli a participar de la interna. El economista se refirió a eso en la AmCham. "La semana pasada se hablaba de elecciones internas donde participarían candidatos que están en el espacio K, por llamarlo de una manera, lo que no hizo más que generar una confusión adicional", dijo.
También, presuntamente en alusión al primer desencuentro, fue que dijo: “Si no hay coherencia previa puede ser confuso el momento de gobernar. Por eso, siempre mejor la unidad y el diálogo que la separación, pero el límite es la coherencia”.
¿Se mantendrá su candidatura? Tras el alejamiento de los alternativos y la confirmación cambiemita de la UCR, algunos especulan con que su postulación se queda sin sustento, sobre todo cuando necesita un amplio despliegue territorial, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, el sector sindical que apoya al exministro (básicamente, Luis Barrionuevo) todavía lo acompaña, y eso repercute en cierta estructura. En las últimas horas, aparecieron pintadas en el Conurbano con la leyenda "los trabajadores, con Lavagna", gráficas que atribuyen al aporte del dirigente gastronómico.
El sector gremial podría dar alguna nueva señal tras una reunión que espera a celebrarse este martes.