“Casi nadie quiere venir porque saben que casi no hay comida, que no hay calefacción, y hay poco combustible. Cero comodidades en un lugar hostil y pagan una ‘miseria’ (entre 9000 y 11.000 pesos para los civiles incluyendo el suplemento antártico) comparado con otros países que consideran ir a la Antártida un trabajo de prestigio”, dijo una fuente ligada a la campaña citada por el matutino.
Marambio además permite medir el interés por la participación en la campaña porque en las otras bases la postulación se apunta desde la dirección de Personal de Defensa, por lo que si algunos la rechazan hay suplentes.
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Así, se desconoce la situación de Orcadas y San Martín, las bases más comprometidas por el desabastecimiento.
Marambio tiene combustible hasta setiembre, y ahora la quieren abastecer por modo aéreo lo que viene convirtiéndose en la “norma” para la Argentina cuando en realidad entraña graves peligros medioambientales. Debido a ello van a racionar el combustible, indicó Clarín. Ello significa no calefaccionar todos los espacios, como los baños, lo que implicaría a su vez cañerías congeladas, agua helada y otros sacrificios.
Las irregularidades en la Campaña Antártica desembocaron en la imputación del ministro de Defensa y su hijo, por dos licitaciones directas para la contratación de un buque holandés y un helicóptero ruso.
Se trata de contratos por más de US$ 17 millones.
La misma firma había ganado las dos licitaciones de la Campaña, que está rodeada de cuestionamientos por la demora en el abastecimiento de las bases y la falta de naves.
En abril, a los problemas por el abastecimiento de las bases argentinas, la falta del rompehielos Irizar, las sospechas por las licitaciones directas y hasta la intervención de Guillermo Moreno vendiendo víveres a precios mayores que la inflación, se conoció que el buque Timca encargado del aprovisionamiento se quedó sin combustible y tuvo que regresar a Ushuaia.
El 15/05 la agencia OpiSantaCruz.com reveló que un avión Hércules C130 partió desde el aeropuerto Piloto Fernández este mediodía cargando el repuesto para la averiada nave Timca era uruguayo.
Detalló OPI sobre los movimientos de la nave uruguaya y del por qué de su contratación: el desperfecto de un Hércules argentino por la avería de 2 de sus 4 motores.
En este marco cabe recordar cuál fue la suerte del rompehielo Almirante Irizar. En 2007, cuando regresaba de la campaña antártica, sufrió un incendio que le impidió completar el viaje, por lo que tuvo que ser remolcado hasta el continente.
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Desde entonces se mantiene en reparación. La promesa fue que iba a ser reinaugurado en 2011. Luego en 2012. No ocurrió.
En una columna de opinión publicada este miércoles por el portal Infobae, el maquinista naval superior y veterano de Malvinas Fernando Morales explicó los motivos de la demora y señaló las consecuencias de la misma:
"Incumplimientos, demoras, abandono de contratistas, tareas mal ejecutadas y que deben hacerse una y otra vez, denuncias cruzadas, informes y acusaciones de las autoridades de control del propio Estado Nacional y una larga lista de pendientes de resolución han hecho que a más de 6 años del accidente, se lleven gastados cientos de millones de pesos, se sigan alquilando buques de reemplazo (el último, a todas luces inepto para la tarea ) y que nos vayamos acercando a un nivel de gastos proyectados que bien podrían haber servido casi para comprar dos barcos en lugar de uno.
El Irizar es hoy una brasa tan caliente que podría cumplir su tarea no rompiendo el hielo con su proa , sino más bien derritiéndolo. Y el nivel de ineptitud demostrado en la ejecución de la tarea lleva necesariamente a repensar si la obra fue confiada a las manos adecuadas; las que por ahora ni siquiera son capaces de aventurar un pronóstico sobre su terminación.
Imagine el lector una noche fría y lluviosa; imagine ahora que está solo en una esquina esperando un colectivo que no llega. Imagine que tiene no sólo frío, sino hambre, sed y ganas de ver a su familia. Imagine que enciende su smartphone y se entera que hay paro de transportes y que el transporte que espera no llegará. Desesperante, ¿no?
Imagine ahora una noche más fría, más oscura y muchísimo más larga a miles de kilómetros del hogar, imagine a un militar o científico argentino en medio de la infinita extensión del continente blanco pensando en el momento del regreso a casa, mientras que entre la estática que se filtra en un receptor de radio escucha esta historia, ¿cuál sería la palabra para definir lo que sentirá esa gente? Como dice una célebre pensadora latinoamericana, “lo dejo librado a su criterio”.