En este contexto de alta volatilidad cambiaria, las tasas se acercan a su techo histórico, en torno al 74%. Pero la utilización de los retornos financieros como instrumentos para contener al dólar tienen una dura contracara: ralentizan el proceso de recuperación económica.
Pagar tasas altas a los tenedores de Leliq implica aumentar más aún el costo para quienes quieran acceder a un crédito (por ejemplo, las Pymes), prolongando la recesión.
Así, las cada vez más altas tasas de interés no sólo alejan un horizonte de mejora que implique la generación de nuevos puestos de trabajo y la consecuente caída de la pobreza, sino que además echan nafta al fuego del parate económico que tiene en vilo a la Argentina.
Para colmo, la que atraviesa el país no es una recesión ordinaria. Se trata de un enfriamiento en forma de "L", en la que se produce una fuerte caída de la actividad y un recorrido lento por el fondo que no muestra un rebote inmediato. Para los economistas, se trata de la "recesión más temida".
El último estudio de Orlando Ferreres sobre actividad económica confirma esta tendencia. En su índice desestacionalizado, mes contra mes, se confirma que en marzo se produjo una baja del 0,7%, con lo que se acumula una seguidilla de largos meses con resultados negativos.
El mes pasado, de similar manera a lo ocurrido en el resto del año, los sectores que empujaron la caída fueron la industria manufacturera -particularmente perjudicada este mes por una baja de 41% en la producción de las terminales automotrices-, y el comercio, tanto en su rama mayorista como en la minorista.
A pesar del mal resultado de marzo, la consultora espera que “en abril la actividad comience lentamente a cambiar la tendencia, impulsada por la producción agrícola”.
De todas formas, los pronósticos arrojan que 2019 finalizará con un signo negativo en lo que respecta a su economía.