Pero, en primera instancia, su planteo fue considerado prescripto. Esto quizás habrá alentado a Techint a seguir negando la denuncia.
Pero luego hubo un fallo inédito de la sala V de la Cámara de Apelaciones del Trabajo que determinó que la demandante aún tiene derecho a percibir la indemnización porque el caso es un delito de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptible.
El grupo que encabeza Paolo Rocca cometió el grave error de no buscar un acuerdo extrajudicial que preservara la imagen de la empresa en un tema tan delicado como los delitos de lesa humanidad vinculados a la dictadura. Lo que, además, suma otro antecedente negativo para la firma que ya tiene problemas en la causa de los Cuadernos de las coimas.
El procurador fiscal ante la Corte Suprema, Víctor Abramovich, ratificó lo resuelto por la Cámara de Apelaciones del Trabajo que termina condenando a Techint al pago de la indemnización por el secuestro de Ingenieros, que trabajó en una planta del grupo desde mayo de 1976 hasta 1977 cuando fue secuestrado por un grupo de tareas dependiente del gobierno nacional en medio de un operativo realizado dentro de las instalaciones de la empresa.
"Las acciones civiles derivadas de delitos de lesa humanidad son imprescriptibles", argumentó Abramovich en el dictamen publicado en la web Fiscales.gob.ar, del Ministerio Público Fiscal.
De esta forma, consideró "aplicable" el artículo 2.561 del nuevo Código Civil y Comercial que dispone que "las acciones civiles derivadas de delitos de lesa humanidad son imprescriptibles" al considerar que el secuestro de la víctima ocurrió en el lugar de trabajo y por tanto bajo "responsabilidad del empleador".
Abramovich confirmó la sentencia de la Sala V y remarcó el carácter "continuado" del delito de desaparición forzada, que implica que la relación jurídica "no se ha agotado".
Ahora el caso fue incluido por la Corte Suprema de Justicia en su temario para este semestre de causas a resolver bajo el expediente 9616/2018 donde consta el caso de Ingenieros y recuerda que el dibujante de 27 años fue llamado a la oficina de personal de la empresa durante la jornada laboral y desde ahí lo secuestraron. En el mismo día también se llevan de su casa en Campana a la esposa, de 24 años y embarazada. Los secuestradores dejaron a la pasada en la casa de un vecino a otra hija de la pareja, María Gimena, de seis meses, quien ahora promueve la demanda contra Techint.
Lo Corte deberá definir si, como alega la empresa, la obligación de reparar el daño ya prescribió o no.