Luego de el tweet, no solo los usuarios de la red social, sino también los medios comenzaron a preguntarse: si esto fue una amenaza, puede ser Venezuela la nueva Libia? La reacción también aumentó por la negativa de EE.UU a descartar una intervención militar sobre la República bolivariana.
En contraste, Lee McClenny, el embajador de los Estados Unidos en Paraguay, explicó que se está buscando una solución “democrática y pacífica”, minimizando la posible intervención militar. “Somos solo seguidores y ayudantes de ese proceso”, acotó.
Los comentarios ante la publicación fueron en su mayoría negativos. Desde la oposición venezolana se escucharon voces que marcan el tuit de "arrogante" y "contraproducente". “Si Venezuela termina como Libia, sería una derrota absoluta", explica un usuario para luego aclarar que esa no es la solución que los venezolanos buscan.
También opinó el periodista norteamericano, Ben Norton, y acusó a la OTAN de trabajar con extremistas de Al Qaeda "para derrocar a Libia, una nación rica en petróleo, y convertirla en un Estado fallido con mercados de esclavos".
De acuerdo con lo que el académico experto en Libia, Usef Shakir, hablo con el medio ruso, Sputnik, el país petrolero “se volvió un verdadero infierno” tras la participación de Estados Unidos.
Hoy en día la población está armada “hasta los dientes” y es por eso que las únicas noticias que circulan del país son acerca de víctimas mortales y heridos. En tanto, una parte del país sigue bajo el control de un grupo armado que juró su lealtad a ISIS también conocido como Estado Islámico de Irak.
Según las estadísticas existentes, durante el gobierno de Gadafi, Libia logró alcanzar uno de los índices más altos de desarrollo humano y el PIB nominal per cápita más alto de África. Aunque ese trabajo se perdió con las revueltas en todo Medio Oriente conocidas como la “Primavera Árabe” (2010-2013).
Hoy en día el país no tiene un gobierno central: hay dos fuerzas político-militares que se disputan la autoridad y el poder en Libia. Por un lado, el Gobierno de Unión Nacional (GNA) con sede en Trípoli, que surgió en 2015 y fue constituido a través de un acuerdo con la ONU (Organización de las Naciones Unidas). El rival es controlado por el Ejército Nacional Libio (ENL) autoproclamado por Comandante de las Fuerzas Armadas, Jalifa Haftar.
Tal vez, al conocer la situación actual de Libia, Afganistán o Yemen, tras la participación de Estados Unidos, más de un venezolano puso en duda su apoyo a la intervención militar.