También porque Télam no suele dedicarle otro espacio entre sus notas a este tipo de actividad que no sea el ligado al interés de La Cámpora, que viene de cosechar fracaso tras fracaso en las elecciones de La Matanza, La Plata y Lomas de Zamora, viéndose así frustrada la ambición de hacerse de la representación mayoritaria en alguno de ellos y así engrosar la del oficialismo en el Consejo de la Magistratura bonaerense.
Llamativo fue, entonces, que a las 14:00 de un día con clima de feriado por el efecto inercial de las internas abiertas sobre algunas actividades, dos fotoperiodistas, un cronista y un equipo de filmación equipado con cámara de video se apersonase a la sede de Camino Negro y la avenida Larroque, en las afueras de Banfield. Ubicación geográfica despojada y hasta cierto punto, inhóspita excepto para quienes conocen la moderna sede del Colegio de Abogados, a unos 100 metros de los Tribunales locales.
Javier Rodiño fue el artífice del prodigio; consejero por la minoría obtenida por La Cámpora en 2012 cuando el presidente del Colegio, Diego Molea, fue reelecto con el 62% de los votos, de su mano llegó el equipo de la agencia Telam que, con algo más de tacto, preguntó, de forma retórica, si esa presencia acarrearía inconvenientes. Aunque la suspicacia despertó de inmediato entre la mayoría, nadie se les opuso.
Cuando la reunión promediaba y a viva voz, Rodiño introdujo dos iniciativas fuera del orden del día.
La primera fue la firma de un convenio con el Ministerio de Justicia de la Nación, vía el N°2 de esa cartera, Julián Álvarez, hombre fuerte de los K en el área y delfín sin agua en el universo de los abogados de Lomas. La carencia de una matrícula que acredite su actuación profesional en el Departamento Judicial de Lomas de Zamora lo obliga a actuar allí siempre por cuenta de personeros.
A éste Álvarez y a otro de igual apellido –Santiago, alias Patucho, presidente de Télam- se les endilga la decisión de esa insólita cobertura, en momentos que comenzaba a trascender que los intendentes alineados con el Frente para la Victoria en la 3ra. Sección Electoral bonaerense habían sido víctimas de lo que el otrora cazador de traidores, Mario Ishii, conceptualizó como “una cagada a palos”, por la que responsabilizó al camporismo militante.
Molea aceptó esa moción, y también otra que pareció destinada a redoblar una tácita provocación, según testigos que pidieron anonimato: que se celebre otro acuerdo con el municipio que gobierna Martín Insaurralde, ícono del kirchnerismo para estas elecciones. En todos los casos, la condición fue el análisis previo de esas propuestas que Rodiño, acaso preso de la urgencia de sus jefes, olvidó llevar por escrito.
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A otros presentes el dato les pareció irrelevante frente a la exacerbación del consejero: especularon que nunca hubo interés real en presentarlas y que se trató de un frustrado show de luces y flashes opacado por la rápida acogida que tuvieron las dos iniciativas. Por simple asociación de nombres, a esas fuentes no les pareció descabellado que Álvarez (Julián), estuviese detrás de lo que calificaron como un grotesco tragicómico de la intimidación.
No opinaron lo mismo de Insaurralde: el lugar central del intendente para los comicios generales de octubre con un oficialismo obligado a descontar ventaja a Sergio Massa, del Frente Renovador, los persuadió de que el intendente de Lomas de Zamora mantiene bajo atención temas muchos más importantes.
Menos enfáticos fueron para desmentir la supuesta vinculación de Federico Otermín, responsable de su comunicación: el alineamiento orgánico con La Cámpora, y el momento sumamente delicado de la relación política con su superior, lo dejaría en un margen de duda que los consultados no consiguen despejar.
Otro tanto ocurriría con Santiago Aragón. Pese a enterarse recién 24 horas después del hecho, el vicepresidente de Télam subrayó en las oficinas de la agencia estatal de noticias su interés por sumarse a la carga contra Molea y borrar así cualquier rastro que pudiese interrelacionarlos. (Además de presidir el Colegio de Abogados, Molea es el rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde Aragón cumple funciones como decano en la Facultad de Ciencias Sociales bajo la amenazante influencia que conserva todavía allí el vicegobernador Juan Gabriel Mariotto).
Molea se habría convertido en fiel confidente de sus preocupaciones: el mandato de Aragón en Télam vence en febrero del 2014. La Cámpora, se sabe, no cree en lágrimas: el decano llegó ahí por decisión de Andrés “el Cuervo” Larroque, quien apadrinó su salida concertada de la Afsca (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) como parte del proceso de erosión a Mariotto quien, a su vez, fue el promotor de su llegada al organismo de control de los medios, en especial los de Grupo Clarín.
El rector tiene, pese a todo, motivos para reconfortarse. La cobertura dada por la agencia a la sesión ordinaria fue similar a la que se dispone para seguir la actividad de la presidente Cristina Fernández. “Lástima que no salió ni una foto”, dicen que habría confiado a alguien en su entorno.