Días Pérez tuvo que salir a despejar dudas a tan solo 48hs de los comicios de las PASO y cuando la campaña oficialmente arranca el 28/08: "No va a haber ninguna estampida. Los que estuvimos comprometidos con este sector desde el primer día no vemos ningún otro valor que nos pueda correr", sostuvo Pérez, en declaraciones a radio América.
Ayer (13/08) el propio Massa sembró el rumor de que el cruce de dirigentes había comenzado, por eso salieron a desmentirlo desde la vereda K. Según el diario La Nación, el intendente de Tigre ya recibió más que señales de algunos intendentes oficialistas. Habrían sido llamadas para curar heridas de la campaña electoral, pero también evidenciarían el miedo de los jefes comunales a perder la mayoría deliberativa y tener que lidiar con una oposición que lidere el tigrense.
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Ishii asomó a una autocrítica: Cuestionó la elección de Insaurralde, de similares características generales al candidato Massa y por nacionalizar la campaña.
Tras las PASO, tanto Scioli como Insaurralde se dedicaron el martes a reunirse con intendentes de la tercera sección electoral para cerrar filas, indicó La Nación.
Massa hizo lo mismo con los suyos, pero para pedirle redoblar esfuerzos en el tramo que resta hacia el 27 de octubre.
Así, unos intentan contener a la tropa, otros un esfuerzo más para consolidar la victoria.
Según da cuenta ese matutino, un dirigente del Frente para la Victoria de un distrito del primer cordón del conurbano razonó: "El principal temor de los intendentes es perder la mayoría del Concejo Deliberante, porque les sería muy difícil gobernar los dos años de gestión que quedan. Por eso, son varios los que ya están jugando a dos puntas".
Se refiere nada menos que al corte de boleta y a sospechas de alguna picardía de los históricos caciques (por ejemplo, repartir en los barrios sus boletas a concejales pegadas a la lista nacional del massismo, indicó el diario El Cronista).
La misma fuente argumentó: "Otros se mantienen fieles al kirchnerismo, pero ya han decidido privilegiar su posición a nivel local por sobre la de los candidatos nacionales. A los intendentes que fueron candidatos testimoniales no les fue mal". La referencia apunta principalmente a tres de los intendentes que conforman el aparato histórico kirchnerista en el Gran Buenos Aires: los jefes comunales de La Matanza, Quilmes y Ezeiza.
Ayer (13/08) Scioli montó un verdadero “grupo de autoayuda” con los intendentes donde se permitieron autocríticas y conclusiones como dejar de nacionalizar la campaña donde Cristina Fernández apuntó a plebiscitar su gestión más que mostrar a Insaurralde y ‘peronizar’ los actos proselitistas.
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La principal preocupación de Scioli era atender al alicaído intendente de Merlo, Raúl Othacehé, que fue arrasado por el Frente Renovador de Sergio Massa y por lo tanto es un distrito potencialmente vulnerable a la fuga hacia el massismo.
Hubo un refuerzo además del ministro de Planificación, Julio De Vido, el hombre que reparte la obra pública y mantiene canales de comunicación con los jefes comunales. Los llamados telefónicos apuntaron a prometer más fondos a cambio de fidelidad en la derrota que se viene.
También ayer por la tarde Scioli, a quien se sumó Insaurralde, montaron otro confesionario dedicado exclusivamente a la tercera sección electoral. Se trata del sector más poblado del conurbano donde el FpV creía que sacaría una ventaja fundamental sobre Massa.
Además de las conclusiones de peronizar la campaña, des-nacionalizarla, y prometer más fondos desde la Nación, otra promesa a los intendentes será la de sancionar antes de octubre el proyecto del sciolismo para la creación de las policías municipales, un reclamo que apuntaló Massa antes de las PASO.
Una oportunidad para notar algún cambio en la estrategia oficial podría verse este miércoles 14/08 cuando Cristina encabece un acto en el predio de Villa Martelli para presentar el Programa Agrovalor.