Para la Chávez las cosas empezaron mal. Su designación en el tercer lugar de la lista a diputados provinciales por La Plata había creado malestar en el massimo local. Durante varias horas tras el cierre de listas, en la página oficial de la Municipalidad de Tigre le daban ese lugar a Elisa Schuster y gran sorpresa causó cuando fue cambiado por el de la Chávez, mandando a la Schuster al lugar 30 de los cadidatos de diputados nacionales. La imposición de Solá cayó mal dado que la Chávez carece de experiencia en embarrarse al tiempo que su pasión es el polo, un deporte muy alejado de lo popular de los barrios inundados de la ciudad.
¿Y la Ayllón? No daban dos monedas por la cintura política de esta platense que nació en un hospital tradicional de La Plata como es el Instituto Médico Platense, tuvo un hogar de clase media y una muy buena educación estatal, primero en el Normal Nº 1 y luego en el Liceo Víctor Mercante de la Universidad Nacional de La Plata.
Los massistas habían sobreestimado su potencial ganador del voto femenino. Las leyendas urbanas de los amores de la Chávez, su pasión por el polo y su casi nula militancia obligaron a que los caciques platenses del tigrense le cosieran la boca a la pareja de Solá, al tiempo que su participación activa en actos y charlas políticas fue nula.
Pero también subestimaron a la Ayllón. No contaron con su larga experiencia como presidenta de la Fundación Infancia. Tampoco contaron con que es abogada, hincha de Estudiantes y que no ha olvidado los códigos platenses en la comunicación cotidiana. El ejemplo lo dio en la cena aniversario del Club Estudiantes de La Plata, en donde los dirigentes pincharratas e invitados especiales se acercaron a su mesa a saludarla mientras que el intendente Pablo Bruera junto a su mujer iban y venían por el pasillo central esperando el milagro de que alguien lo saludara.
Ayllón redobló la apuesta. A pesar de vivir en Buenos Aires, todos los días viajó a La Plata a recorrer calles y visitar vecinos. Estuvo en varios barrios humildes. Recorrió el centro platense. Visitó la olvidada localidad de Arturo Seguí, acompaña los miércoles a la orquesta, el coro y el ballet estable del Teatro Argentino en sus espectáculos abiertos en protesta por la precariedad laboral y el vaciamiento que está sufriendo el segundo coliseo de la cultura en importancia del país, tras el Colón. También se reunió con la gente de la AMIA y la DAIA platense y con la colectividad Siriano Libanesa en la iglesia Siriano Ortodoxa, sede del arzobispado argentino.
En pocos días, la ex modelo se convirtió en la preferida de los periodistas platenses que la buscaban para hablar de dos temas principales: seguridad e inundaciones, porque eran precisamente las quejas que en todas sus recorridas recibía de la gente e instituciones, sin diferencias de clase social, económica o cultural.
Los cierto que es los pingos ya se vieron en la cancha, y aunque se descuenta que la Chávez tiene más posibilidades de entrar a la cámara baja bonaerense, lo hará por tracción de Sergio Massa. Por el contrario, la Ayllón logró ponerse al frente de las preferencias del electorado indeciso porque sin ser política ha logrado con inteligencia llevar su experiencia de la dirigencia social a la dirigencia política, lo que la ha transformado en un ejemplo del tipo de clase dirigente que la gente viene reclamando.