De todos modos hizo un postgrado en “Especialización en Inteligencia Estratégica” otorgado por la Universidad Nacional de La Plata, y desde febrero de 2011 es el director General de Inteligencia de la Armada.
En ese momento era el jefe naval Jorge Godoy, quien aparentemente no simpatizaba con Tomé pero... no pudo enviarlo al retiro. Tampoco el ministro Arturo Puricelli cuando estuvo en Defensa.
¿Cómo sobrevivió Tomé? Parece que apeló al entrenamiento para supervivencia de los infantes de marina. Dicen que Tomé se parapetó detrá del general César Milani y logró resistir aún cuando alguien lo cuestionó cuando su pliego se trató en la Comisión de Acuerdos del Senado de la Nación.
Aceptó su nuevo rango (comodoro de Marina, en la Armada casi honorífico, escalafón intermedio entre capitán de navío y contralmirante, pero ninguno de los 2).
Milani comprendió lo que tenía por delante: quedarse con el SIN si tan solo consiguiera un ascenso para un 3ro. Los amigos de Milani sin duda que también lo comprendieron. Hasta Héctor Icazuriaga podría entender los beneficios de algo semejente...
En diciembre de 2012, Tomé fue ascendido a contraalmirante. No hace falta agregar más a la historia. Por lo tanto, es falso que en la Armada fuese de efecto neutro el informe sobre la posible avaricia del general a cargo.
De paso, un recorte del diario La Nación:
"(...) Fuentes castrenses revelaron que el jefe del Ejército también influyó en la promoción del brigadier Rodolfo Centurión, que conducía el área de Inteligencia en la Fuerza Aérea, como subjefe de los aeronáuticos.
A Milani también le responde el director general de Inteligencia de la Armada, contralmirante Manuel Guillermo Tomé, cuyo ascenso en diciembre último fue gestionado ante el Congreso por la ex ministra Garré, cuando estaba al frente del área de Seguridad. El tratamiento del pliego no estuvo exento de polémicas. (...)".