Para darle barniz institucional a esa trama política urdida, en apariencias, con el consentimiento de un sector del peronismo bonaerense dispuesto a dar batalla por la conducción del PJ en diciembre de este año, el Concejo Deliberante de Almirante Brown aprobó por unanimidad en el mediodía del viernes 24/05 la ordenanza que crea la nueva ciudad de San Francisco de Asis, la excusa formal con la que Gisutozzi logró una audiencia con el alto prelado.
Aunque la urdimbre es más compleja: la intervención de Juan Pablo Cafiero fue decisiva para que el jefe comunal –citado a menudo como socio político de la disidencia oficialista que con sus matices encarnan Daniel Scioli y Sergio Massa– obtuviese una reunión a solas con Francisco.
El embajador en el Vaticano y el intendente se conocen y se tratan desde que su padre, Antonio, fue gobernador bonaerense y promovió el debut de Giustozzi como funcionario público a través de la Dirección Provincial de la Juventud. Contexto en el que la presencia de Fernando Galmarini en el “Frente Renovador” que impulsa el intendente de Tigre adquiere otro relieve político.
Giustozzi llegó a Italia el pasado 11 de mayo en compañía de su hija, su secretario Privado, Juan False y un fotógrafo que, como su asistente, tienen un plus en su currículum fuera de las funciones específicas que cumplen a su lado: hablan con fluidez el inglés, idioma universal si los hay en el mundo de la diplomacia aunque suene paradójico para un trato que viene desarrollándose entre nativos de estas tierras.
Antes de partir, el jefe comunal logró entrevistarse en la Casa Rosada con Oscar Parrilli y Carlos Zannini; y a instancias de Florencio Randazzo. El ministro del Interior y Transporte, quien viene de admitir que no se ocupa de las funciones políticas inherentes a esa cartera, oficia habitualmente como su nexo con la mesa chica del oficialismo.
Frente al secretario General y al Legal y Tecnico desgranó sus quejas por la actividad que vendría a cumplir en su distrito Juan Gabriel Mariotto acaso soslayando ex profeso un detalle: no hay actividad que cumpla el vicegobernador que no responda a órdenes directas de la primera mandataria.
No es claro si Giustozzi les advirtió de la entrevista que tramitaba a través del menor de los hijos de Cafiero. Ni tampoco que alguien de los suyos con mayor conocimiento de la historia local lo hiciese notar un detalle por demás sensible como es crear la nueva ciudad a partir del legendario barrio Don Orione, de Claypole.
De más de 100 mil habitantes, este complejo habitacional erigido sobre edificios de vivienda de no más de tres pisos comenzó a construirse sobre el último tramo del gobierno de Isabel Perón por iniciativa de la Unión Obrera Metalúrgica. Con el gremio intervenido durante el gobierno militar, su inauguración y entrega de títulos de propiedades obedeció a un acuerdo de partes entre miembros de la curia y funcionarios de la última dictadura.
También es incierto si anticipó a los altos funcionarios que la misión que cumpliría en Italia lo haría estar ausente del festejo de la “década ganada” que propone el oficialismo este 25 de mayo, algo que desde su propio entorno admiten bajo el formulismo de todo lo relacionado a vuelos internacionales.
Mientras tanto, su equipo político cavila sobre las directivas impartidas antes de marcharse que podrían terminar con Jorge Giacobbe, actual secretario de Gobierno municipal y hermano de Ricardo, uno de los principales colaboradores de Felipe Solá, como candidato a diputado provincial de la lista que prohijaría Massa.
A quienes se quedaron aquí los mantiene en vilo un dato de última hora que procuran acreditar. Al intendente de Tigre no solo lo disuaden de ser candidato él mismo sus asesores latinos contratados en Miami sino los sondeos. Por fuera del PJ, no lograría arrastrar uno solo de los votos fidelizados con esa fuerza política, lo que relativizaría la eficacia de cualquier resultado exitoso en las urnas. Aún si no lograse imponerse al oficialismo.
Massa no desconocería algunos de los movimientos de Giustozzi que, como él mismo, aceptaría aguardar hasta diciembre y apuntalar la ambición de Fernando Espinoza de convertirse en el presidente del PJ. El intendente de La Matanza fue, junto a Giustozzi y Alberto Descalzo, el trío que dio soporte a la continuidad de Cristina Álvarez Rodríguez en ese cargo.
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l de Ituzaingó suena para sumarse a la grilla de canidazos K acaso con la esperanza de fracturar el frente que se sintió desairado por Amado Boudou en el Congreso del PJ en diciembre, donde intervino de forma decisiva para sentar a Martín Insaurralde en la mesa que dio el visto bueno a la ministro de Gobierno de Scioli. El jefe comunal Lomas de Zamora tiene consenso entre sus pares K para liderar la lista y mostrar así capacidad de recambio generacional en el oficialismo.
La disputa de concejales por parte de La Cámpora en las PASO en las intendencias a las que no lleguen a un acuerdo para incluir candidatos propios en las listas oficiales ya recogió reacciones negativas: Espinoza fue un adelantado en postularse como testimonial de la suya y ya lo siguen Marisa Fassi en Cañuelas y Carlos Selva en Mercedes.
Giustozzi no descarta esa posibilidad. Tampoco el oficialista Daniel Di Sabatino en San Vicente ante el eventual desembarco de Mariana Larroque como correlato de la buena impresión que el bucólico y agreste paisaje rural causó en su hermano Andrés, más conocido como “El Cuervo.” San Vicente y Cañuelas son el eje de un verdadero boom inmobiliario con la construcción de barrios cerrados que sacan provecho de su buena conectividad con la Capital mediante la ruta 205.
Del alineamiento del justicialismo de Almirante Brown con su jefe pareciera no dejar dudas Mariano San Pedro, hijo de Aldo intendente de Bragado y uno de los propulsores de Insaurralde, con quien Giustozzi mantiene, al igual que Scioli y Massa, una tensa relación. San Pedro hijo fue el encargado de anunciar en rueda de prensa la creación de la nueva ciudad.
También el representante que el Intendente envió a las reuniones preparatorias del acto del 25 de mayo convocadas por Parrilli. En un acuerdo con el oficialismo, San Pedro tenía la promesa de convertirse en candidato a diputado provincial.