ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele

Banqueros de Dios: Escándalo en el banco más antiguo

Participó en la Argentina menemista de la famosa quiebra fraudulenta del Banco de Crédito Provincial (BCP), sobre cuyas ruinas se constituyó el Mercobank. Pero el dinero nunca apareció. El banco más antiguo de Italia, la Banca Monte dei Paschi di Siena, respaldó entonces a los Trusso accionistas de la entidad e hijos de Francisco Trusso, ex embajador de Carlos Menem en el Vaticano. El escándalo desencadenó condenas, pero a la entidad no le tocó ni una. Ahora, en el viejo continente, vuelve a caer en el ojo de la tormenta. Eso sí, el que caerá en el abismo, dicen, será esta vez el Partido Democrático en plena campaña.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) El proceso judicial por la presunta quiebra fraudulenta del Banco Crédito Provincial (BCP) duró más de 10 años. 
 
Involucró inclusive al Banco Central, en presentaciones en las que se decía que estaba perfectamente al tanto de las maniobras fraudulentas, ya sea en lo vinculado con créditos falsos como con tarjetas de crédito, valores y depósitos off shore.
 
Por aquel entonces el banco más viejo de Italia, el banco Monte dei Paschi di Siena, respaldaba a los hermanos Trusso, accionistas del banco platense, e hijos del ex embajador de Carlos Menem ante el Vaticano, Francisco Trusso. 
 
Luego se corrió. Y pese a que los Trusso fueron presos, ninguna responsabilidad recayó sobre la vieja entidad bancaria.
 
Y el dinero en cuestión nunca apareció.
 
Ahora un nuevo escándalo se repite en Italia, justo cuando el banco católico, ante frecuentes problemas financieros, requiere de un nuevo rescate del fisco italiano. 
 
Fundada en 1472, esta institución, radicada en Siena, una ciudad tradicionalmente gobernada por la izquierda, está controlada por una fundación que a su vez está supervisada por el ayuntamiento, el poder político de la ciudad por lo que el escándalo provocado por un agujero de cerca de unos 220 millones de euros ha terminado convirtiéndose en un auténtico revuelo político que afecta de lleno al izquierdista Partido Democrático y a sólo un mes de las elecciones italianas. 
 
¿Hasta qué punto conocía la cúpula del partido con más posibilidades de formar el próximo Gobierno de Italia las prácticas del banco? 
 
El escándalo también salpica a Mario Monti, cuyo Ejecutivo técnico ha dispuesto 3.900 millones de euros en bonos para tapar el agujero de esa entidad.
 
El pasado lunes, la prensa italiana publicó que una arriesgada operación de derivados firmada en 2009 por su anterior presidente, Giuseppe Mussari, con el banco japonés Nomura habría acarreado al banco de Siena pérdidas superiores a los 220 millones de euros. Una maniobra fallida que vendría a agravar otros fiascos igualmente notorios de Mussari, de 50 años, quien estuvo al frente del banco desde 2006 a 2012. El más célebre ocurrió en 2007. El Monte dei Paschi compró por 9.000 millones de euros al Banco Santander una entidad financiera italiana, Antonveneta, por la que unos días antes Emilio Botín había pagado 6.600 millones. La banca de Siena ha declarado pérdidas por un valor de 1.660 millones de euros en los primeros nueve meses de 2012. El lunes, tras destaparse el escándalo, Giuseppe Mussari renunció a su actual cargo, presidente de la Asociación Bancaria Italiana, en un intento vano de frenar la polémica. 
 
Tras dos jornadas en la Bolsa de Milán en las que las acciones del banco perdieron el 14% de su valor, el Banco de Italia emitió un comunicado en el que acusaba al Monte dei Paschi de haberle ocultado las transacciones con derivados.
 
Del escándalo financiero a la refriega electoral solo transcurrieron algunos segundos. Tanto el Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi como sus socios de la Liga Norte tomaron al vuelo la oportunidad de ir contra la gestión del banco, un bastión histórico de la izquierda, y de paso criticar la forma en que el Gobierno técnico ha gestionado el dinero público en un momento especialmente duro de la crisis económica. 
 
El líder de la Liga, Roberto Maroni, pidió que el primer ministro, Mario Monti, y el secretario general del PD, Pier Luigi Bersani, acudan enseguida al Parlamento para explicar "los favores al Monte dei Paschi por parte del Gobierno y la desastrosa gestión de la banca que ha hecho la izquierda". 
 
A lo primero, Monti respondió desde el Foro Económico Mundial de Davos que acudirá al Parlamento, pero acusó al partido de Berlusconi y a la Liga Norte de "crear confusión" con "evidentes razones electorales". 
 
Por su parte, Bersani, el candidato con más posibilidades de convertirse en el próximo jefe del Gobierno, contestó: "El PD no tiene ninguna responsabilidad, por el amor de Dios. El PD es el PD y los bancos son los bancos".
 
Según publica hoy el diario 'El Economista', Monti, el tecnócrata al frente del Gobierno italiano "que no es el favorito en las encuestas para las elecciones presidenciales de febrero", podría así quedar aún más relegado por el escándalo del Monte dei Paschi y las críticas que arrecian contra el papel desempeñado por su Ejecutivo, por las que ya ha manifestado su disposición a acudir al Parlamento. 
 
Sin embargo, dice el matutino, "en el ojo del huracán se encuentra también Mario Draghi, que comandaba el banco central italiano cuando sucedieron los hechos":
 
"La campaña electoral italiana de cara a las elecciones anticipadas de los próximos días 24 y 25 de febrero se ha visto empañada con la noticia de los cientos de millones en pérdidas que Monte dei Paschi ocultó a los reguladores. ¿El motivo? El banco recibirá en breve ayudas públicas por valor de 3.900 millones de euros para cumplir con la exigencia de capital europea aprobadas por el Gobierno de Mario Monti.
 
(...)
 
"Es una cuestión que no tiene fundamento, pero el Gobierno está preparado para dirigirse al Parlamento", aseguró. Así, desde el Foro de Davos, manifestó su disposición a dar explicaciones, pero rechazó que se deba a un fallo en la labor del banco. "No creo que haya un problema de supervisión y es especialmente importante separar esta cuestión del Monte dei Paschi de la confusión que se está creando en torno a ella por razones que son obvias", afirmó en declaraciones recogidas por Reuters.
 
Según confirmaba ayer el consejero delegado del banco, Fabrizio Viola, en una entrevista con Il Messagero, las pérdidas relacionadas con los derivados y otras operaciones rondarían los 720 millones de euros. Sin embargo, puntualizó que se trata de una estimación preliminar, por lo que la cifra podría cambiar.
 
Estas operaciones han sido conocidas gracias a la colaboración de los nuevos directivos del banco de Siena, que las han comunicado a la Banca de Italia, el supervisor financiero italiano.
 
El regulador de la banca ha asegurado en un comunicado que no sabía nada de las operaciones financieras desarrolladas por Monte dei Paschi, ya que éste las "ocultó". Sin embargo, las voces críticas han arremetido también contra Mario Draghi, que estaba al frente del supervisor mientras el banco realizaba estas prácticas, entre 2006 y 2009.
 
Ayer, el ex ministro de Economía italiano y también candidato a la presidencia, Giulio Tremonti, calificaba de "increíble" que Draghi no se hubiera dado cuenta de dichas operaciones, y que ni siquiera se hubieran tomado medidas preventivas.
 
También desde el actual gabinete se ha dejado sentir el malestar hacia la labor del supervisor bancario. "No éramos nosotros los que vigilábamos", indicó el actual titular de la cartera de Economía, Vittorio Grilli, a la prensa ayer. "Todo lo que diré es que los controles son responsabilidad de la Banca de Italia", destacó, sin mencionar a Draghi.
 
Quien sí rompió una lanza a favor del presidente del ahora BCE fue el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, quien manifestó tener "plena confianza" en el banco central.
 
Desde Monte dei Paschi han criticado el fuego cruzado abierto entre las fuerzas políticas italianas, a las que ha acusado de "explotar" el asunto.
 
Además, el banco ha querido también lanzar un mensaje de cama a inversores y clientes asegurando que los 3.900 millones de euros que recibirán del Estado italiano son "inequívocamente suficientes" para restaurar su salud financiera y que no tiene sentido hablar de "bancarrota". Está previsto que hoy la entidad celebre una junta de accionistas."
 
La campaña política comienza así a hacer a un lado la cuestión central: la financiera. Mientras los funcionarios, candidatos y opositores se trenzan en una batalla que probablemente se resuelva hacia fines de febrero próximo, los banqueros católicos siguen y seguirán su rumbo. Al parecer, siempre hacia prácticas "non sanctas"...
 

Más Leídas

Seguí Leyendo