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Verbitsky contra Moyano, Barrionuevo y De la Sota...

En la agenda del kirchnerismo cristiniasta, aparecen los sindicalistas ex aliados (Hugo Moyano y Gerónimo Venegas), un sindicalista que intentó ser aliado y no lo dejaron (Luis Barrionuevo), y un gobernador que buscó una y otra vez un acuerdo con Cristina Fernández de Kirchner, y ésta lo rechazó (José Manuel De la Sota. Conclusión: la Casa Rosada tendría que revisar su enfoque de las relaciones políticas porque sigue fabricando enemigos, no vaya a ser que un día de estos, en un comicio, por ejemplo, se lleve una sopresa como en 2009...

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Horacio Verbitsky intentó, desde el paraestatal matutino Página/12, decidió cuestionar a Hugo Moyano, Luis Barrionuevo, Gerónimo Venegas y José Manuel De la Sota, contrastántolo con el supuesto poder de Cristina Fernández de Kirchner:
 
"(...) En ese contexto, el secretario general de una de las cinco centrales sindicales de trabajadores, Hugo Moyano, amenazó con un nuevo paro para marzo. De realizarlo, mostraría un nuevo descenso en su declinante poder de convocatoria, aunque algún intelectual de la paleoizquierda irredenta considere que el fiasco del 20 de noviembre fue el gran acontecimiento del 2012. 
 
El consumo eléctrico de ese día no mostró variaciones con el anterior ni con el siguiente, lo cual reduce aquella jornada a un gran piquetazo que vació el centro de la Capital, favorecido por la invariable decisión oficial de no reprimir la movilización política de protesta. Para salvar la incongruencia de su cambio de posición, el ex ultrakirchnerista Moyano justifica su ruptura con dos argumentos: el tope salarial que el gobierno impondría en las negociaciones paritarias y lo que su agrupación denomina el impuesto al trabajo. Son afirmaciones discutibles. 
 
El gobierno no tiene intención de fijar ningún tope a los acuerdos que puedan alcanzarse entre empleadores y empleados, ya que advierte que cualquiera sea el número que fije habilitaría a Moyano para levantar la vara de su exigencia. De modo que tanto la cuestión impositiva como la negociación salarial se darán en la subcomisión de empleo del Consejo del Salario. 
 
La eliminación del impuesto a los ingresos para la cuarta categoría sólo reforzaría la heterogeneidad que hoy caracteriza a la clase trabajadora, en beneficio de la elite que representan Moyano y su sindicato de camioneros, quien cuenta con el paradójico apoyo del estibador rural Venegas y del gastronómico Luis Barrionuevo de Camaño. Paradójica porque los afiliados de ambos padecen las más altas tasas de informalidad. La motivación es política: Moyano y Venegas están organizando sus propios partidos y Barrionuevo ha declarado su apoyo a la ilusoria candidatura presidencial del gobernador de Córdoba, José de la Sota. 
 
Su primera experiencia en esas lides fue en 1988, cuando integró como precandidato a vicepresidente la fórmula que encabezaba Antonio Cafiero. De la Sota se ganó la aversión del sector al que ahora corteja al declarar que el sindicalismo era la rama seca del justicialismo. Esos agravios han sido olvidados, acaso porque en este cuarto de siglo De la Sota se ha resecado tanto o más que la rama sindical. (...)".
 
 
A propósito de De la Sota, Sergio Suppo escribió en el diario La Voz del Interior, de la ciudad de Córdoba, acerca de los verdaderos temas que enfrenta el gobernador peronista:
 
"Una decisión política puede ser leída bajo muchas claves, pero nunca perderá su origen: el impulso de un dirigente. 
 
José Manuel de la Sota eligió darse un gusto que le bailaba en la cabeza hace años. La del Carnaval Cuartetero es una idea que lo entusiasmaba con la misma intensidad con que embarcó a medio gobierno en sus preparativos y desarrollo.
 
“Los que me critican sólo buscan ganar votos”, dijo el viernes el gobernador. En la misma entrevista prometió dar a conocer un balance de gastos e ingresos de la fiesta de tres días, al fin, el eje de los pocos dardos que recibió de un par de legisladores opositores.
 
Las cosas como son. Y siempre son de tantas maneras como miradas soportan.
 
Al menos tres puntos, distintos, pero convergentes.
 
1) De la Sota inventó una fiesta que no existía. Importó el estilo del nordeste de Brasil, que siempre frecuenta, y puso sobre esos gigantescos camiones alquilados e importados de Bahía a la principal creación cultural cordobesa del último medio siglo: el cuarteto (es lo que hay).
 
¿Puede discutirse si un gobernador y todo su equipo deben meterse a organizadores de eventos? Puede. Es un precio más bien bajo para pagar el objetivo de llamar mucho la atención.
 
2) El gobernador fue un protagonista central de la fiesta que él mismo armó. Durante las tres noches, la televisación a todo el país lo mostró tanto como a los grupos que animaron el Carnaval Cuartetero.
 
¿Esa sobreexposición fue apenas una cortesía del director de cámaras? No parece.
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Es más que obvio que De la Sota, al elegir una vasta difusión de su creación, eligió mostrarse con ella al resto del país. A esa Argentina apelará todas las veces que pueda detrás de su inocultable ambición presidencial.
Lo bueno para los cuartetos, al fin reivindicados al cabo de décadas, el gobernador lo hizo útil a sus aspiraciones de político.
 
Dicho en otras palabras: en los trece meses y una semana de su tercer mandato, De la Sota nunca apareció tanto en las pantallas nacionales como en los tres días de la fiesta en las calles adyacentes al Estadio Mario Kempes.
Su nombre se repitió en globos y pantallas, lo mismo que los dos principales caballitos de batalla que De la Sota muestra fuera de Córdoba, el Plan Primer Paso y Boleto Educativo Gratuito.
 
3) Puertas adentro de Córdoba, la gran fiesta en la Capital se convirtió en un punto de acercamiento a sectores populares que De la Sota llegó a perder, una década atrás, en el principal distrito electoral de la provincia (40 por ciento del electorado).
 
Es verdad que en las elecciones que lo consagraron en agosto de 2011 hubo una consistente recuperación del peronismo delasotista en las barriadas humildes. Pero también es cierto que todavía no se borró por completo de esas zonas el carisma de Luis Juez y la presencia militante de la exesposa del gobernador Olga Riutort.
 
Los protagonistas de la fiesta, los que llenaron el Cuartetódromo, llegaron de esas zonas que el peronismo necesita seducir por completo si alguna vez reasume la pretensión de poner un intendente en el Palacio 6 de Julio y asegurar su largo ciclo en el poder cordobés.
 
El único intendente que puso el PJ desde la restauración democrática (el ucedeísta Germán Kammerath) fue para cumplir un acuerdo con Carlos Menem, cuando terminaba el siglo pasado.
 
De la Sota no amenazará con ir por la Capital en tanto el radicalismo del intendente Ramón Mestre no ponga en jaque la continuidad del peronismo en la Gobernación. (...)".

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