"El acercamiento ya se había iniciado al nivel de gobiernos durante la Cumbre Iberoamericana de Cadiz, en donde el canciller Timerman abordó el tema con su par José Manuel García Margallo y acordaron iniciar un proceso para descomprimir tensiones", agrega NA.
"Gracias por la flor pero no podemos aceptar el tiesto. Más o menos esta es la respuesta que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, ha trasladado al embajador argentino en España, Carlos Bettini, después de consultar con Repsol el último plan de paz formulado por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Antonio Brufau ha dicho que nones a una propuesta que suponía la devolución a la petrolera española de una participación minoritaria en el yacimiento de Vaca Muerta. Con esto y un buen puñado de millones de dólares a invertir desde España se suponía que Repsol estaría encantada de cerrar para siempre el conflicto generado tras la nacionalización de la antigua filial YPF.
Acosada por una crisis energética galopante y vapuleada por la pérdida de popularidad dentro de su país, la presidenta argentina ha intentado lanzar un cable a través de sus delegados diplomáticos con el fin de apurar un acuerdo imposible con Repsol. En su defecto, Cristina Fernández confía en que esta nueva actitud negociadora contribuya a mejorar la reputación de su Gobierno ante la comunidad financiera e industrial. Claro que para ello sería necesaria una propuesta menos burda que la que ha llegado a la mesa de Antonio Brufau, casi un insulto para el presidente de una empresa expoliada hace ocho meses en Argentina.
La primera tentación para llegar a un pacto tuvo como escenario la pasada Cumbre Iberoamericana presidida en noviembre por el Rey Juan Carlos. Fue allí en Cádiz cuando el vicepresidente Amado Boudu, enviado especial de la Casa Rosada, se dirigió en nombre de su jefa al ministro García Margallo para proponerle una oferta que se suponía no podría ser rechazada por España. La idea, tan peregrina como muchas de las cosas que ocurren de un tiempo a esta parte en el país andino, consistía en integrar a Repsol como accionista de referencia, con una participación de alrededor del 30%, en el gran proyecto de explotación de hidrocarburos de Vaca Muerta, descubierto por YPF cuando la empresa argentina todavía pertenecía a la petrolera española.
La oferta fue interpretada en medios oficiales del Ministerio de Exteriores como un sarcasmo dado el doble juego, una cal y muchas de arena, que proponía el Gobierno argentino".
"EEUU se ha comprometido ante España a presionar a Argentina para que pague un justiprecio a Repsol tras haberle expropiado el 51 por ciento de las acciones que tenía en YPF. Así lo ha revelado el ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, en su intervención en el foro de inversores 'Spain Investors Day', donde ha reconocido haberse quejado a la Administración Obama por el acuerdo que la petrolera estadounidense Chevron alcanzó después con YPF para explotar el megayacimiento de Vaca Muerta.
A preguntas de los participantes en el encuentro, el ministro ha reconocido que abordó este asunto esta semana con la Administración Obama. La secretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio occidental, Roberta Jacobson, visitó entre el lunes y el martes Madrid y se vio con el ministro.
"Hablé con los americanos ayer porque Chevron está haciendo algunos movimientos no muy apropiados", ha contado el ministro. El Gobierno estadounidense, ha añadido, sostiene que no puede hacer "nada" en ese tema, pero se ha comprometido a "seguir presionando" a Argentina para que se indemnice justamente a Repsol por la expropiación.
En opinión del ministro, "ningún inversor foráneo" debería querer invertir "en un desastre así", en alusión a las pocas garantías que ofrece Argentina como destino de inversiones extranjeras tras expropiar a Repsol el 51 por ciento de las acciones que tenía en YPF sin que hasta ahora haya accedido a pagarle un justiprecio.
Dicho esto, el ministro se ha mostrado convencido de que la solución al contencioso por la expropiación de YPF a Repsol debería llegar por "negociaciones directas entre la compañía y el Gobierno argentino".