En vez de solicitarla por las vías formales, sin embargo, el Ministerio de Economía optó por recurrir al contacto directo con las nuevas autoridades de la IGJ que responden a La Cámpora. En particular, con el número dos del organismo, el subinspector Gustavo Varela, según reconstruyó el matutino.
Desde el Palacio de Hacienda, en tanto, la cadena de responsabilidades por esos requerimientos de información también llega hasta la cúpula. El responsable de solicitar las carpetas de esas 1.000 empresas sería Augusto Costa, colaborador de extrema confianza del viceministro Kicillof.
El listado de las empresas que operan en el país bajo la mira del Ministerio de Economía no deja lugar a dudas. Bunge, Jumbo, General Motors, Shell, Coto, Walmart, Falabella, Coca-Cola, Pepsi, Nike, Massalin, Siemens, Peugeot, Fiat, Mercedes-Benz y La Caja de Seguros son sólo algunas de las firmas sobre las que Costa solicitó copias digital y papel de sus balances.
Subsecretario de Coordinación Económica y Mejora de la Competitividad del Ministerio de Economía, Costa avanzó con paso firme dentro de la IGJ, donde mantuvo reuniones con Varela para ajustar los detalles. Sonó incluso como potencial reemplazante de Guillermo Moreno si la presidente Cristina Fernández decide reemplazarlo y oxigenar sus relaciones con el empresariado.
Desde su puesto actual, además, Costa desarrolla desde hace meses un análisis sectorial similar al que emprende Moreno para autorizar los aumentos de precios. Pero en el caso del colaborador de Kicillof, es el encargado de delinear las políticas sectoriales y, de acuerdo con el relato de empresarios que se reunieron con él, quien les reclama que aumenten los ratios de inversión.
Los reclamos, según entendían los ejecutivos de empresas consultados, se basaban sin embargo en cálculos y estimaciones propias del Ministerio de Economía. Pero, en rigor, también se apoyan en los datos reservados de los balances y otros documentos que las propias compañías entregaron a la IGJ durante los últimos años.
La entrega informal de esos balances se coordinó a principios de marzo de este año, cuando Costa y Varela acordaron que el Ministerio de Economía enviaría a su propia gente para escanear o fotocopiar los balances de las empresas que desearan.
Por entonces, el titular de la IGJ era Marcelo Mamberti, un hombre que llegó a ese puesto de la mano de Aníbal Fernández, pero cuya caída también representó otro nuevo retroceso para Julio Alak en el Ministerio de Justicia, donde La Cámpora extendió su influencia en varias áreas relevantes. Caído Mamberti y ya con Berner al frente de la IGJ, Varela también dejó su puesto como subinspector general. Pero continuó la entrega informal de datos reservados de las compañías. En particular, de sus balances.
Entre las compañías analizadas, también aparecen Unilever, Novartis, American Airlines, Provincia Seguros, NEC, AySA, Endesa, Camuzzi, Chrysler, Johnson & Johnson, América TV -de los Grupos Vila y Manzano, y De Narváez- y hasta Oil MS&S, la petrolera del empresario patagónico Cristóbal López. Ese listado es revelador. No sólo porque incluye además a Skanska, Ericsson, Novartis, el Grupo Ihlsa, Bimbo, Fargo, 3M, Química Montpellier, BMW, Merck, Sharp y Dohme, Deheza SA, Allianz y Edenor, sino porque también alcanzó a Aerolíneas Argentinas, bajo el control estatal.
El propio Costa también ya había avanzado por la senda de las empresas en las que la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) posee acciones. Durante los últimos meses, les requirió datos a distintas compañías de gas y electricidad. Los complementa con los que obtiene de la IGJ.