Pero Mariotto parece que fracasó en todo lo propuesto. No logró un desgaste de Scioli, sino más bien todo lo contrario. Los embates de la Casa Rosada, de la que Mariotto es embajador, no esmiralaron al exmotonauta, sino todo lo contrario: la imagen positiva de Scioli sube mientras la de la Presidente está en decadencia.
Por otro lado, Mariotto dejó de ser personaje importante en el universo cristinista. De ahí que haya sido dejado de lado en la batalla que continúa con Clarín, a pesar de que Mariotto había sido uno de los arquitectos de la Ley de Medios que sostuvo fervientemente al frente del Comfer 1ro, y de la AFSCA después.
Ni siquiera se lo vio en la celebración de 3er aniversario de la sanción de la reivindicada legislación. Y muchos menos Cristina Fernández lo nombró. Además, fueron dejado de lado personas de su confianza en la administración de la AFSCA.
Así va terminando un año en el que la "promesa Mariotto" como "esperanza blanca" del cristinismo se diluyó. Y el vice pasó de la dura crítica a Scioli (le cuestionó su peronismo y hasta lo comparó con el expresidente Fernando de la Rúa) a matizar sus declaraciones.
Un punto cúlmine de cambio de tendencia sería la aceptación este lunes (24/12) por parte del hombre de Lomas de Zamora de que Scioli, finalmente, "es parte del proyecto nacional". Toda una señal de rendición por parte de Mariotto, bandera blanca en mano.
¿A qué se debe el cambio en el discurso mariottista? ¿Es simplemente que arroja la toalla? ¿O intuye que la re-reelección de la Presidente es apenas un deseo de improbable realización y Scioli es la garantía absoluta de algún tipo de continuidad de lo que alguna vez fue el kircherismo?
Con la erosión de la popularidad del Gobierno, el peronismo está en ebullición y ya estudia la posibilidad del "poscristinismo".
Pero hay peronistas y peronistas. Tal como lo dijo Mariotto este lunes a radio La Red. Los hay "más frescos", como el gobernador, y también están los "más dogmáticos" como el vice y gran parte del cristinismo.