Las miradas apuntaban contra el ministro de Relaciones Exteriores, el canciller Héctor Timerman; el ministro de Defensa, Arturo Puricelli; y, en menor medida, al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que impulsa una política de acercamiento comercial a los países africanos.
Puricelli se reconoció este jueves como responsable político de la situación de la Fragata Libertad. En declaraciones a Radio10, el ministro de Defensa aseguró que "la planificación del viaje fue del Ministerio de Defensa a partir de una propuesta de la Armada que nosotros decidimos estratégicamente en función de la necesidad de acercarnos al continente africano como una propuesta de acercamiento político a Africa".
Puricelli venía sufriendo un fuerte desgaste. Como consecuencia de la crisis, días atrás renunció la directora Estratégica Militar de su Ministerio, Lourdes Puente Olivera. Ello fue producto de una campaña que inicio en contra del ministro el periodista del diario Página12 Horacio Verbitsky. Desde su columna en el diario oficialista, Verbitsky intentó despegar a Timerman de cualquier responsabilidad en el asunto publicando una serie de documentos que comprometían a Puricelli y a la Armada respecto a la decisión de arribar a Ghana, resultado de un cambio en el itinerario original que incluía a Lagos, Nigeria.
No obstante, los textos oficiales consignados no lograban 'exculpar' al ministro de Relaciones Exteriores de su responsabilidad en la autorización del itinerario de la Fragata, a pesar de que su cartera había hecho advertencias sobre el acecho de los fondos buitres tanto en puertos europeos, como en otros no detallados.
Por otro lado, por estas horas, también se estaría formalizando la renuncia del encargado de Planeamiento y Estrategia de la cartera de Defensa, Luciano Anzelini, según pudo saber Urgente24.
Puricelli admitió su responsabilidad, pero no dejó de deslizar que no es el único implicado al señalar que si bien "el responsable” de la Fragata es el Ministerio de Defensa, la Cancillería “tiene su responsabilidad porque se la consulta”.
En efecto, fue la Cancillería la que finalmente autorizó el viaje. La implicancia del ministerio de Relaciones Exteriores y Culto no es menor en este asunto, ya que desde la Armada, a través del desplazado comodoro de marina Alfredo Mario Blanco, se le solicitó "la debida autorización para transitar por aguas jurisdiccionales francesa" y que la misma "sea puesta a disposición de las Embajadas Argentinas acreditadas en los distintos países del itinerario del viaje".
De acuerdo a la Asociación de Amigos de la Fragata Libertad, una organización integrada por
marinos que tripularon la embarcación, para la confección del itinerario de la Fragata responde
"a varias consideraciones". Señala
la página web de la asociación sobre esas
"consideraciones":
"En primer lugar, los requerimientos que formula el Ministerio de Relaciones Exteriores que, en función de la política exterior que lleva a cabo el Estado argentino, considera necesario o conveniente que el buque-escuela toque determinadas escalas.
En segundo lugar, los pedidos que eventualmente pueda solicitar el Ministerio de Defensa por razones que son de su propio interés, por necesidades de la Armada argentina [...], por las invitaciones que la Libertad, como gran velero, recibe anualmente [...], junto a las escalas que, por necesidades de reabastecimiento de combustible o embarque de víveres, el buque debe efectuar para poder navegar con los adecuados márgenes de seguridad náutica".
Más adelante, la Asociación agrega que luego "el comando del buque-escuela propone un determinado itinerario" y que sólo después de "haber consultado con los ministerios ya mencionados y efectuados los cálculos presupuestarios necesarios para atender el desarrollo del itinerario propuesto", recién ahí el "Estado Mayor (de las Fuerzas Armadas) autoriza el mismo y da la orden al comando del buque para iniciar las adecuadas coordinaciones de detalle con los puertos a visitar".
Cabe recordar que el contraalmirante Luis María González Day fue desplazado de su cargo de secretario general de la Armada por haber atribuido a “un proceso cooperativo interministerial” la decisión del itinerario del buque-escuela.
Puricelli es responsable. Él lo admitió. Pero como también deslizó, la Cancillería que dirige Héctor Timerman también tiene “responsabilidad”. Y todavía, a pesar de los esfuerzos de un sector del cristinismo y de las corridas que ha hechos el canciller en los foros internacionales para liberar a la Fragata, aún no se ha podido demostrar lo contrario.