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44 días para el 7D: Los fracasos de Cristina suben la expectativa

Al cumplirse 1 año del triunfo electoral de Cristina Fernández de Kirchner, hay una observación central: ¡cómo se derrumbó la imagen y la credibilidad de la Presidente de la Nación! La caída ha sido abrupta y parece interminable. Los fracasos de Cristina la obligan a buscar un culpable y así es que se incrementa la animadversión con Grupo Clarín, aplicando ella toda sus expectativas al famoso 7D, en vez de dedicarse a gestionar tal como la eligió la mayoría del padrón electoral hace 1 año.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Error tras error consumen a Cristina Fernández de Kirchner. El oficialismo insiste en que no hay oposición y eso es cierto: precisamente es el motivo que agiganta la tragedia del kirchnerismo cristinista. No hay antagonista con capacidad de destrucción sino que es la propia impericia del Frente para la Victoria la que se encarga de todo. Un día liquida mal los salarios de prefectos y gendarmes, otro día no revisa el periplo de la fragata Libertad, al siguiente pesifica bonos que no debía pesificar, y en el interín retira la cobertura de Pami a ciertas obras sociales 'aliadas'... el FpV comete suicidio a diario.
 
Para ocultar el desastre en la Administración, Cristina Fernández encuentra una gran utilidad en inventar una conspiración y fijar un objetivo central, el 7D. No hay agenda nacional, no hay políticas de Estado, solo hay 7D. Por lo tanto, para Cristina ya no se trata solamente de Grupo Clarín sino también de encontrarle una salida al fracaso propio.
 
Así es como el 7D se convierte en el nudo de la Argentina. Hoy faltan 44 días para el famoso 7D. Ya se vive una tensa cuenta regresiva.
 
Al respecto, 3 apuntes.
 
N°1. Claudio Chiaruttini incluyó algunas observaciones en su editorial del programa Sin Saco y Sin Corbata, por Radio El Mundo:
 
"(...) el futuro del Grupo Clarín depende del volumen, magnitud e impacto que produzca la movilización citada al Obelisco para el 8 de Noviembre y que, más allá del holding, conculcar las libertades de prensa y de expresión están detrás de las intenciones de la Casa Rosada.
 
Hay coincidencia entre los concurrentes a IDEA que la Presidente de la Nación ha pasado todos los límites en su ataque al Grupo Clarín. Incluso, Cristina Fernández parece haber superado el acoso y expropiación con que Juan Domingo Perón sometió a La Prensa o la creación del fantasma del Grupo Graiver que creó la Dictadura Militar para ocultar los problemas económicos que sacudían el modelo de José Alfredo Martínez de Hoz.
 
En las próximas horas, Cristina Fernández deberá tomar una decisión: ¿avanza con todo el peso del Estado para desguazar al Grupo Clarín, si es necesario, violando leyes, derechos e instituciones, o hace una pantomima de cumplimiento de la Ley del Sistema de Comunicaciones Audiovisuales, dejar que el multimedios libre su batalla en la Justicia mientras se victimiza y declama que el holding no la deja gobernar?
 
(...) El primer escenario –de batalla, con intervención de militancia, fuerzas de seguridad y todo el poder de policía del Estado- crearía un clima de confrontación y crispación social con insospechables consecuencias. 
 
El segundo –puro marketing de la victimización- mostraría a una Cristina Fernández debilitada y con capacidad limitada para gobernar.
 
Hasta ahora, la estrategia ejecutada por la Casa Rosada para enfrentar al Grupo Clarín ha sido “a todo o nada”, donde todas las opciones pueden ser perdidosas para una Presidente de la Nación que lleva 11 meses continuos de caída de las opiniones favorables y crecimiento de las críticas en las encuestas de opinión, una tendencia que parece imposible de revertir destrozando al multimedios.
 
En realidad, la batalla del 7-D que deberá pelear el Grupo Clarín contra el gobierno será cara a cara, dado que ninguna de las centrales patronales levantará un dedo para defender al multimedios. La duda es el rol que tendrán sindicalistas, opositores y la gente, la audiencia, el público, que quedarán como última línea de defensa ante el abuso del gobierno. (...)".
 
 
N°2. Acerca del 7D también escribió Vicente Massot en el newsletter InC, de Massot & Monteverde:
 
"(...) No hay peña, comida o reunión que se lleve a cabo en estas playas —donde se hable de la cosa pública en general— en la cual no se entre de lleno en el tema de Clarín, de su futuro y de las posibles consecuencias imaginables, según gane o pierda la pulseada contra el kirchnerismo. La mención de la pelea entre el matutino y la Casa Rosada es obligada, merced a la envergadura de los contendientes y a la confianza —por momentos desfachatada— de la que hace gala la Presidente a la hora de anticipar el desenlace.
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Son tantas las alternativas de carácter jurídico en juego que nadie se anima a pronunciarse sobre el particular. (...)
 
Con todo, son pocos los juristas que creen probable, antes del 7 de diciembre, una sentencia respecto del fondo de la cuestión disputada. Más bien, parecen recortarse en el horizonte estas tres posibilidades: 
 
> que de aquí a esa fecha nada cambie, o sea, que se mantenga el statu quo y colisionen las interpretaciones de Clarín y de Martín Sabatella; 
 
> que haya una nueva cautelar a favor de la empresa, o 
 
> que algún magistrado se expida en correspondencia con el criterio adelantado, urbi et orbe, por Cristina Fernández. En esta última instancia el oficialismo llevaría las de ganar aun cuando tuviese que esperar más tiempo —cuánto, es difícil establecerlo— para determinar la constitucionalidad o no de la cláusula de desinversión.
 
En cambio, si se diese la segunda de las alternativas mencionadas, sería Clarín quien celebraría hasta nuevo aviso. 
 
Pero, en tal caso, todos se preguntan lo mismo: cómo salvará la cara y el prestigio la Presidente, que se ha encargado —con fanatismo militante— de vocear a los cuatro vientos que no hay marcha atrás de su parte y que el monopolio deberá atenerse a la ley, dando por descontado que el 10 de diciembre —ya que el 8 es sábado y el 9, domingo—  comenzará una nueva era en las comunicaciones en el país.
 
La hipótesis más complicada —por llamarle de alguna manera— sería la primera de las señaladas. Es que de seguir todo como está habrá dos posiciones enfrentadas sin un árbitro que medie en la disputa con un mínimo de ecuanimidad. 
 
De creérsele a los kirchneristas de estricta observancia, la decisión ya está tomada y se trataría de repetir con Cablevisión la estrategia que, en su momento, se montó para entrar a tambor batiente en el edificio entonces de Repsol, tomándolo casi por asalto.
 
(...) El problema es que los españoles y la familia Eskenazi no tenían vocación ninguna de lucha y, por lo tanto, el  suyo era un final cantado. Inversamente, Clarín ha dado muestras de su voluntad de resistencia. De lo contrario, Fibertel ya no le pertenecería.
 
(...) no debería descartarse un escenario en el cual el gobierno intentara abrirse paso, en pos del control físico de Fibertel, contando con los buenos oficios de un juez adicto, una dotación de la fuerza pública y alguna de las patotas que le son propias, y encontrase en las puertas de la empresa una multitud de sus empleados, diputados y senadores de la oposición y gente del común dispuestos a impedir el atropello. Todo ello —claro— filmado e irradiado en vivo y en directo al país entero.
 
(...) ¿Qué significa ganar y que significa perder? 
 
Es relativamente fácil contestar la pregunta si se trata del gobierno. Porque en razón de cuanto se ha cansado de proclamar la Presidente, si el 10 de diciembre el estado no tomase el control de Cablevisión o no pudiese obligar a Clarín a presentar un detallado plan de desmantelamiento de su actual estructura de medios audiovisuales, saldrían perdidosos, ella de manera personal y el kirchnerismo en términos generales. 
 
En el caso de Clarín la pregunta resulta algo más difícil de responder. Cantaría victoria si pudiese repetir lo que sucedió con Fibertel. (...) Terminaría derrotado, en cambio, en el supuesto de que fuesen desalojados los directivos de la empresa y reemplazados por interventores estatales. (...)"
 
 
N°3. Acerca de cómo lo vive Grupo Clarín, habló Jorge Rendo, su director de Asuntos Públicos, segun la web La Política Online:
 
Nos preparamos para lo peor”, admitió el director de Relaciones Externas del Grupo Clarín, Jorge Rendo, en relación a lo que suceda el 7 de diciembre, el mentado 7D que según el Gobierno es la fecha límite para cumplir con el artículo 161 de desinversión de la Ley de Medios.
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Rendo utilizó esa frase en una cumbre a la que fue invitado anoche por el G25, el grupo de empresarios ligados al PRO que encabeza Esteban Bullrich. 
 
En las oficinas que el PRO tiene en el Congreso en la calle Hipólito Yrigoyen, enfrente a la entrada de Diputados, recibieron a Rendo el ministro de Educación porteño junto al subsecretario de Transporte, Guillermo Dietrich, el número dos de Horacio Rodríguez Larreta, Franco Moccia y el asesor Felipe Miguel.
 
Unas 60 personas escucharon durante dos horas a Rendo en lo que fue la primera cumbre del PRO en la que invitan a un directivo de un medio tan importante. 
 
El directivo mostró el spot institucional del Grupo Clarín sobre el 7D, trazó un panorama de la coyuntura entre el Gobierno y Clarín y luego respondió preguntas.
 
Cuando le preguntaron sobre qué espera Clarín que pase el 7 de diciembre, Rendo se sinceró: “Nos preparamos para el peor escenario. El mismo gobierno se puso un techo muy alto”, dijo, dando a entender que el Gobierno nacional no podía quedarse de brazos cruzados luego de anunciar con vehemencia la existencia de una fecha límite. 
 
Rendo también detalló la conformación del Grupo Clarín, del que dijo que tiene 17 mil empleados y se explayó con conceptos sobre la libertad de prensa y la situación de los medios kirchneristas. Los dirigentes del PRO escucharon con mucho interés."

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