Precisamente el asesinato de dos militantes de la coalición opositora fueron asesinados durante un acto político que volcó a cientos de miles de caraqueños a las calles para apoyar a Henrique Capriles Radonski el domingo pasado.
Así, con algunas encuestas demostrando que existe una paridad y que podría ser una elección por demás cerrada, en donde por el 13% no manifestó a quién pensaba votar, los dos candidatos fueron en busca de los indecisos.
Y aunque Chávez insista en mostrarse socarronamente como vencedor seguro de la contienda, sus declaraciones muestran dudas y su búsqueda se vuelve un poco más visible. Así se explican las últimas declaraciones del mandatario en busca de captar a los que aún no se deciden poniendo una postura que aparentemente busca consenso, reflejando así sus propias dudas sobre su triunfo.
Es en este marco que Chávez dijo que podría evaluar una amnistía a Pedro Carmona, cabeza visible del golpe de Estado de abril de 2002, quien además se autoproclamó presidente y suspendió las instituciones democráticas del país.
"Hay familias que perdieron seres queridos aquí y él se instaló aquí como dictador, entonces no se trata de que yo quiera o no quiera, son hechos demasiado graves pero ya que insistes habría que evaluarlo porque el tiempo va pasando", dijo el presidente durante una entrevista transmitida por el canal estatal de televisión.
Carmona se autoproclamó presidente de Venezuela el 12 de abril de 2002, un día después que se diera un golpe de Estado contra el Gobierno de Chávez, y salió del poder 48 horas después por una contraofensiva militar y civil que reinstaló al mandatario en su cargo.
Chávez comentó que no puede responder en este momento si sería capaz de darle la amnistía a Carmona, quien para el momento del golpe de Estado en abril de 2002 era el presidente de la patronal venezolana Fedecámaras.
El mandatario comparó el caso de Carmona con el suyo cuando dirigió el golpe de Estado el 4 de febrero de 1992 contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez y recordó que el presidente Rafael Caldera (1994-1999) le dio el sobreseimiento a él y a sus compañeros unos años después de la revuelta.
Chávez reflexionó, en este sentido, que el tiempo puede jugar a favor de quien realizó el golpe.
"En función del tiempo que va pasando uno tiene que mirar las realidades, pero cuidando siempre el cumplimiento de la Constitución y las leyes", señaló el presidente poco antes de que finalizara la campaña electoral para dar paso a dos días de silencio de los aspirantes a ganar los comicios.
Chávez aspira a conseguir su tercera reelección este domingo en unos comicios en los que se enfrentará a otros cinco candidatos, con el líder de la alianza opositora, Henrique Capriles, como principal rival.