
La integración de la tripartita Agencia de Transporte Metropolitana (un statu-quo similar a la del Ceamse o del Mercado Central), cuyo objetivo será "el mejoramiento del transporte público de pasajeros" en un área en la que se movilizan diariamente "11 millones de personas", demostró enfoques bien diferentes sobre protocolo y niveles de gestión de parte de los gobiernos de Nación, Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires.
De todos modos Scioli le concedió el mayor rango institucional a la ceremonia. Probablemente Scioli apuntó a demostrar que le importa mucho el delicado tema del transporte. O bien decidió acotarle protagonismo a Randazzo, siempre interesado en 'pisar' el territorio bonaerense.
Pero por Ciudad de Buenos Aires no asistió Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño. En verdad, es una constante en Macri: cualquier acto con el Ejecutivo Nacional al que no asiste Cristina Fernández, él tampoco participa invocando una cuestión protocolar que no pareció importarle a Scioli.
Sin embargo, tambien puede entenderse que el estilo de gestión de Macri es bien diferente.
Para la Administración Macri la representación protocolar era adecuada con Emilio Monzó, ministro de Gobierno de la Ciudad -proveniente del peronismo y conocimiento personal con Scioli y Randazzo-; y el aspecto técnico cubierto por Guillermo Dietrich, subsecretario de Transporte de la Ciudad, sin duda de los asistentes el de mayor conocimiento específico sobre el tema en cuestión.
La Agencia de Transporte Metropolitana elaborará en 150 días un plan director del transporte metropolitano y en 30 días se establecerá una agenda común de las tres jurisdicciones.