Así, reconoció que “hubo una manifestación importante. Como suele suceder en todos los casos, si hay una manifestación, tienen algo para decir. Es una libertad que discutimos entre todos y la peleamos entre todos para gozarla entre todos”.
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Pero luego pasó a su acostumbrada provocación: “Tienen todo el derecho del mundo a expresarse de la manera que les parezca y elegir el temario que les parezca. No me merece ningún otro análisis” agregando que “ no escuché cuáles son los planteos que están haciendo. Legítimo es que tengan derecho a expresarse. Cada uno tiene derecho a expresarse cuando quiere, ésa es la libertad que conquistamos. Lo demás corre por cuenta de quien lo expresa”.
El programa 6,7,8 tildó el cacerolazo como “ las cacerolas de Clarín”. La panelista Sandra Russo, repitió las denuncias de que las manifestaciones fueron convocadas por la oposición desde las redes sociales y desde los medios, aunque ninguno de esos medios excepto la señal de cable TN, transmitió las marchas.
También se volvió a mencionar la supuesta falta de consignas unificadas y el “odio”.
“En este núcleo de veneno, es difícil que pueda salir algo bueno", agregó Russo.
“En los noventa hemos salido innumerables veces, pero en estas marchas hay veneno, y además si lograran la destitución, ¿qué pasaría el día después?”, se preguntó.
En tanto Nora Veiras dijo: “es evidente que en zona norte es donde más ruido y cacerolas se sentían. Pero no se ve una unificación de los reclamos, porque hubo mensajes desde los medios en contra de la re-reelección, y muchas otras en la gente”.
“Vimos distintas manifestaciones con cacerolas. Es interesante, porque de acá a las próximas elecciones, va a haber mucho entrenamiento de este tipo”, advirtió Orlando Barone.
El Director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Eduardo Jozami afirmó que “la gente no piensa en elecciones, tiene todo el derecho del mundo en reclamar. Y además la convocatoria es salgan ahora porque después sino se van a arrepentir”.
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Como lo advirtiéramos el jueves (13/09) antes del cacerolazo, el kirchnerismo estaba atento a lo que ocurriera en el Interior del país y poder así circunscribir con elementos que las manifestaciones volvían a limitarse a la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Uno es el distrito de Mauricio Macri y donde el oficialismo nunca pudo hacer pie, la otra es la zona rica de la provincia de buenos, también refractaria al proyecto nacional.
Pero quedó demostrado tanto en la convocatoria de los últimos días como las imágenes tomadas por los medios y la gente a través de las redes sociales, que esta vez el Interior también se plegó y con fuerza hasta el punto de llevar a San Juan, donde estaba Cristina, el sonido de las cacerolas.
Al relato oficial no le importa poder sostener sus teorías en los datos de la realidad, por eso tanto Página/12 y 6,7,8 intentaron volver a acotar la marcha a la Capital y sus alrededores.
También mienten al hacer hace énfasis en que había mucha gente pero no se entendía qué reclamaban o no había una consigna “unificada”. En realidad lo que había era una multiplicidad de reclamos, es cierto que había reclamos que se podrían denominar ‘sectoriales’, pero luego había reclamos generales de lo contrario la gente no hubiese ido.
Porque el reclamo individual genera coincidencia con el otro. El reclamo primario de unos puede ser la inseguridad y el de otros el cepo cambiario y el de otros la inflación, pero hay un segundo nivel de reclamo entre todos ellos que es la protesta contra la gestión del Gobierno nacional.