Ahora Burson-Marsteller buscaría un experto en public affairs para cubrir la vacante.
Aun sigue pendiente la búsqueda de un nuevo dircom de la petrolera polémicamente confiscada a la española Repsol y el empresario local Enrique Ezkenazi. La selección está en manos del head hunter Egon Zehnder.
Mientras tanto, la comunicación está en manos de la consultora Doris Capurro."
Buranello fue una incorporación de Burson-Marsteller cuando tuvo que intentar revertir las acusaciones que le hizo el kirchnerismo de resultar consultora del Proceso de Reorganización Nacional, de Eduardo Duhalde y de Mauricio Macri.
El 18/07/2011, Urgente24 relató una ofensiva del grupo Szpolski/Garfunkel:
"Tras una fuerte derrota electoral del kirchnerismo en la ciudad de Buenos Aires, el diario kirchnerista Tiempo Argentino lanzó el domingo 17/07 desde su tapa una operación contra el alcalde Mauricio Macri vinculándolo a “una consultora que trabajó para la dictadura” en referencia a Burson-Marsteller.
La maniobra del diario del editor oficialista Sergio Szpolski apuntaba a que Burson, que en los '70 había sido, efectivamente, contratada por el gobierno militar argentino para lavar su imagen interna y externamente, ahora estaría trabajando para Macri.
La propia consultora lo desmintió categóricamente y explicó: “trabajamos para el PRO en la campaña electoral de 2007, y en 2004 lo hicimos para el bloque de PRO en la Cámara de Diputados, pero desde 2007 no tuvimos ningún contrato ni con Macri, ni con el gobierno de la ciudad ni con ninguno de sus bloques legislativos. Nadie de Tiempo Argentino nos llamó para chequear esa información errónea”, explicó Santiago Lacase, CEO de Burson-Marsteller Argentina. Cabe agregar que en 2007, como informó este servicio, Burson trabajó en la campaña electoral presidencial del ex ministro de Economía de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna, que se postulaba con una alianza de peronistas y radicales. (...)".
Buranello trabajó para modificar esas situaciones conflictivas.
De su paso como colaborador de Cristina Fernández de Kirchner, quedaron algunos recuerdos.
"El ex agente de inteligencia de la Policía Federal Claudio Lifschitz, volvió a enredar la de por si compleja causa Amia. Se trata de un ex colaborador del juez Juan José Galeano, destituido al inicio de la gestión de Néstor Kirchner, justo cuando investigaba el patrimonio del ex presidente y su mujer.
Por aquellos años desde el Congreso, Cristina Kirchner integraba la comisión parlamentaria creada para supervisar la investigación del atentado. Y en esa actuación tuvo dos enemigos declarados: el juez Galeano y el ex comisario de la Policía Federal, Jorge “El Fino” Palacios. Casualmente, dos funcionarios que compartían un poderoso enemigo, el hombre fuerte de la SIDE, Jaime Stiusso. (...)
Denunció que invocando su nombre se presentó Diego Buranello, segundo de Miguel Nuñez en el área de comunicación presidencial , quien según su testimonio le ofreció que trabajara con ellos, con el fin de "limpiar la imagen" del jefe de inteligencia Jaime Stiuso.
Lifschitz agregó que Buranello le pidió "no complicarlo con las denuncias" que el testigo hiciera respecto de las irregularidades en la investigación, donde llegó a decir que el Sector 85 de la SIDE que estaba a cargo del nombrado Stiuso, sabía del atentado antes de que se cometiera, y que "lo dejó correr" hasta que a último momento los terroristas "se les escaparon de las manos", y que por eso desde un primer momento "taparon todo" para que no se descubriera su accionar irregular. (...)".
"(...) A Núñez lo secunda Diego Buranello, un joven politólogo con un máster en San Andrés que si bien no tiene el mismo nivel de cercanía con Cristina que el vocero, suele acompañar a la senadora en los actos y los viajes. Es, en los hechos, el primer filtro que enfrentan los periodistas que cubren la actividad de la todavía senadora. (...)".
"La placa roja de Crónica TV paralizó a Diego Buranello.
–No lo puedo creer, hace un rato me dejó un mensaje –susurró para sí mismo el vocero de Cristina Kirchner.
–¡¿Cómo?! –le preguntó Página/12, testigo involuntario de ese momento en la sala de vocería de la Casa Rosada.
–Sí, sí. Juan Castro estaba buscando a Cristina porque largaba con su programa y quería hacerle un reportaje –relató sin sacar la mirada de la pantalla y con la mandíbula por el suelo.
Siete de los ocho televisores apilados en esa oficina devolvían la terrible noticia. La parálisis se transformó en nerviosismo cuando, minutos después, otra placa de Crónica informó: “Dejó un mensaje a Cristina Kirchner y se arrojó”.
No era mentira, pero habilitaba a diferentes interpretaciones e inducía a relacionar ese llamado con la caída, cuando pasaron más de dos horas entre un hecho y el otro. (...)".
También recuerdan algunos que en el affaire político-informático denominado Leakymails, hubo varios correos electrónicos interceptados a las direcciones
Buranello siempre intentó conservar una buena relación con Cristina. Cuando ella tuvo que operarse de un carcinoma papilar, a comienzos de año, él escribió en su cuenta en la red social Twitter:
"Fuerza @CFKArgentina !!!!!!! tuve lo mismo y es perfectamente operable, aunque la palabra asuste".