Por ejemplo, segun él, David Martínez, el empresario mexicano dueño de FinTech, ci vez lo visitó para ofrecerle un acuerdo en la fusión Cablevisión/Multicanal, y Moneta decía que lo había rechazado porque "no puedo dejar a mis amigos de a pié". Se refería a Daniel Vila y José Luis Manzano, quienes en el acto siguiente se alejaron de Moneta y se aproximaron a Grupo Clarín, hasta que ocurrió el quiebre de la relación de Héctor Magnetto-Néstor Kirchner, y volvieron a enfrentarse a Clarín para agradar a la Casa Rosada.
En verdad, los empresarios intentan militar siempre en el oficialismo porque en una economía como la argentina -que ellos mismos ayudaron a construir-, el Estado es omnipresente y omnipotente. Para desafiar al Estado hay que tener ciertas condiciones que la mayoría ni siquiera ambiciona tener...
Moneta rechazó el acuerdo con Martínez pero perdió en la disputa con Clarín. Luego ensayó con Matías Garfunkel, quien terminó acusándolo por una supuesta estafa que está en vías judiciales; buscó acercarse a Hugo Moyano, destruyó la FM Rock & Pop, se refugió en negocios inverosímiles con Daniel Hadad, intentando que éste le abriera la puerta de la Casa Rosada; apuntó a ingresar al petróleo vía áreas secundarias de YPF (dicen que al menos hizo 1 operación muy exitosa en ese rubro, que le regresó la liquidez), y se sentó a esperar que la guerra entre Cristina Fernández de Kirchner y Magnetto le permitiera una oportunidad.
En el interín, ocurrió el Boudougate, tema con sociedades fantasmas, refugios offshore, documentos y contradocumentos: un espacio que conoce Moneta, escribano con ínfulas de abogado y de especialista en inteligencia económica.
Amado Boudou luce complicado y cuenta con apenas la la feria judicial para darle mayor solidez a su futura indagatoria por el caso Ciccone. El fiscal antilavado, Raúl Pleé, pidió el expediente para analizarlo y se especula con algunas novedades futuras al respecto. En las últimas semanas se sumó información patrimonial de Amado Boudou, como el contenido de varias de sus cuentas bancarias, que imputan a los padres y un hermano del vicepresidente.
En la Casa Rosada se encuentran preocupados porque él es el vicepresidente de la Nación. Hoy día, cada vez más alejado de Cristina Fernández de Kirchner, pero el vicepresidente al fin.
De acuerdo al diario Clarín, "el punto de quiebre, dijeron en el Gobierno, fue cuando se comprobó que uno de los hermanos del vice, Juan Bautista Boudou, había viajado por el mundo con pasajes y gastos pagos por The Old Fund, la sociedad que controla la ex Ciccone Calcográfica. Lo mismo había hecho el socio y mejor amigo de Boudou, el millonario José María Núñez Carmona."
Hay otras versiones, más interesantes, aunque de cierto carácter extorsivo que no conviene difundir.
"Ya está. La ex Ciccone Calcográfica, presidida por el presunto testaferro de Amado Boudou, Alejandro Vandenbroele , comenzó a completar los papeles para justificar quiénes son los dueños y, tanto o más relevante, de dónde salieron los $ 50 millones que aportó la sociedad controlante The Old Fund para mantener viva la imprenta durante más de un año y medio.
Las gestiones, que incluyeron viajes al exterior y tensas negociaciones con el factótum de la imprenta, Nicolás Ciccone, terminarían sin embargo con un resultado singular. El ex banquero Raúl Juan Pedro Moneta asumiría como propios al menos parte de los misteriosos millones de The Old Fund, según informaron a LA NACION tres fuentes al tanto de la compleja operación financiera en marcha.
El primer paso para la llegada del polémico empresario ocurrió cuando el Banco Macro , de su amigo Jorge Brito, reportó ante la unidad antilavado (UIF) una operación sospechosa (ROS) de The Old Fund. Casi de inmediato, una sociedad de Moneta, Maxifarm SA, se habría presentado para informar que había aportado esos fondos reportados. Moneta se convertiría así en el último eslabón detrás de la empresa que imprimirá $ 41.000 millones en billetes de 100 pesos y que ya acumula múltiples zonas grises. Desde un supuesto testaferro del vicepresidente Amado Boudou y un fondo holandés disuelto desde febrero hasta una sociedad uruguaya con acciones al portador y un prófugo de la justicia de Estados Unidos. LA NACION intentó ayer comunicarse con Moneta, pero no logró dar con el empresario.
La irrupción de uno de los banqueros más controversiales de los años 90 busca resolver un desafío mayúsculo en el escándalo: quién está detrás de The Old Fund. Quien se presenta como "accionista controlante", Guillermo Reinwick, yerno de Nicolás Ciccone, sostuvo que en plena debacle de la empresa de su suegro se abocó a "conseguir, con la ayuda invalorable de [sus] amigos, socios y allegados comerciales, los recursos económicos, financieros y profesionales para recuperar la empresa". Pero jamás informó los nombres de los financistas, a pesar de los repetidos pedidos del juez y del síndico de la quiebra, al igual que del juez y del fiscal penal que investigan a Boudou.
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La larga búsqueda de empresarios para que aceptaran figurar como financistas incluyó una larga lista de nombres. Además del propio Brito, abarcó a, entre otros, Eduardo Eurnekian (Corporación América), Ernesto Gutiérrez (Aeropuertos Argentina 2000), Daniel Vila (grupo Vila-Manzano) y Claudio Belocopitt (Swiss Medical Group). Pero todos, según dejaron trascender, rechazaron el convite.
Brito también procuró distanciarse del escándalo del "caso Ciccone". El Macro no sólo envió un reporte a la unidad antilavado y se desligó del rol de Moneta, sino que se despegó de Máximo Lanusse, que pasó de ser uno de los máximos ejecutivos del banco a asumir como número dos de Alejandro Vandenbroele en la ex Ciccone, ahora Compañía de Valores Sudamericana.
"Lanusse ya no trabajaba en el Macro cuando se fue a Ciccone", indicaron muy cerca de Brito ante la consulta de LA NACION. "Es más: no se fue del banco en buenos términos." Y para disipar las dudas, insistieron: "Ni siquiera se fue voluntariamente".
Esa versión contradice, no obstante, lo que "Macho" Lanusse, tal su apodo, cuenta a sus amigos. "Yo laburo para Jorge [por Brito] y estoy jugado como para irme." Del mismo modo que corrió la voz de que Brito habría convocado a Moneta para que pusiera la cara. Acaso con los 100 millones que habría cobrado con la venta de un área petrolera.
La sociedad utilizada por Moneta para irrumpir en el "caso Ciccone", Maxifarm, acumula más de una década bajo el foco público, en situaciones controversiales.
En diciembre de 2006, junto a otra firma del ex banquero, Federalia, y una de Brito, Sud Inversiones, integró el Fideicomiso República, con el que recuperó el emblemático Edificio República en un remate, por US$ 56,2 millones.
Un año y medio después, Maxifarm volvió a rondar entre Moneta y Brito. Fue a través del Fideicomiso Financiero Tucumán, que vino a cobrar la deuda del anterior Fideicomiso República. (...)".