El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, vuelve a ponerse a la cabeza. Soldado veterano, se resiste a abandonar algún frente. Y después de la gira por Angola, en la que dejó en un
segundo plano al canciller Héctor Timerman, parte a un nuevo y exótico viaje.
"Dicen que no armo misiones comerciales, sino de viajantes. Para conquistar mercados no tengo que mandar muchachos con el pañuelo que haga juego con la corbata. Necesito vendedores", argumentó.
El secretario viaja el próximo lunes, encabezando una comitiva de más de 300 empresarios. Según fuentes del
diario BAE "
la misión comercial durará hasta el viernes 6 de julio", buscando potenciar ventas en rubros como aceite, harina de soja y otros cereales, productos farmacéuticos, leche y productos lácteos, maní, tabaco, cítricos, además de bienes de capital".
La ronda de negocios comenzará en la Capital, Bakú, contando con la presencia del Gobierno anfitrión.
Desde la embajada local de ese país señalaron que el representante de ese país en la Argentina, Mammad Ahmadzada, "ya viajó para preparar contactos de negocios entre Moreno y empresas argentinas con firmas azeríes".
El 29 de febrero pasado se creó la embajada argentina en ese país, al cual viajó el 11 de febrero el ministro de Turismo, Hugo Meyer, quien acordó con el presidente Ilham Aliyev impulsar la cooperación mutua en ese sector.
Según contó a principios de mes el diario
'Ambito Financiero', llamó poderosamente la atención la cantidad de referentes del oficialismo que se acercaron hasta la residencia del embajador de Azerbaiján para sumarse al cóctel por el día nacional de ese país. Y el dato clave era justamente esta gira político-empresarial que se venía organizando.
Otro dato clave de ese "desfile" era la cantidad de empresarios del sector petrolero presentes.
Entre quienes acompañaron a los dueños de casa, Mammad Ahmadzada y su mujer Aynura Huseynova, se vio, según ese matutino: "al ministro de Turismo, Enrique Meyer, el senador Daniel Filmus, y María del Carmen Squeff y Claudio Rozenwaig, de la Cancillería. Coincidieron en tiempo y espacio con un ex morador del Palacio San Martín como Eduardo Sadous. La atracción principal fue el show de los bailarines y cantantes que participaron como invitados del Festival Eurovisión 2012. Antonio Estrany y Gendre y Carlos Spadone, en tanto, conversaban sobre el potencial energético del país asiático, mientras paladeaban canapés típicos con salmón y langostinos. Estuvieron también Eduardo Amadeo, los embajadores Enio Cordeiro (Brasil) y Victor Koronelli, Luis Ovsejevich, el director de Tandanor, Daniel Zárate, y el radical PRO Pablo Garzonio".
Hoy, 'Tiempo Argentino' informó que Moreno viaja a Azerbaiyán con 240 empresarios, y que también el canciller Héctor Timerman y la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, forman parte de la comitiva para "repetir la experiencia desarrollada en Angola, de acceder a nuevos mercados emergentes".
Así, el domingo a primera hora, partirán rumbo al segundo destino exóticos.
El grupo de empresarios participará los días martes y miércoles de rondas de negocios y una feria en la que exhibirán sus productos en la nación que alguna vez formó parte de la Unión Soviética.
También asistirán gobernadores de las provincias del interior, como el salteño Juan Manuel Urtubey y el entrerriano Sergio Urribarri.
"Vamos por la transnacionalización de las empresas argentinas en el exterior, y la idea es vender a mercados que no están en crisis, como sí sucede en Europa y USA", justificó uno de los empresarios que estarán en el contingente y pidió reservar su nombre.
Otro de los que viajará es Javier Viqueira, de la Cámara de Equipamientos Hospitalarios (Caehfa), que está nucleada en la cámara de productos electrónicos Cadieel. El empresario explicó que "viajamos con la misma expectativa que fuimos a Angola".
Viqueira llevará un muestrario de máquinas de anestesia y respiradores, para intentar "reemplazar lo que hoy ellos le están comprando, sobre todo, a Europa".
Básicamente, los datos que justifican la misión cuentan que Azerbaiyán es una economía basada en buena parte en los recursos energéticos, siendo uno de las principales reservas asiáticas. Casi la totalidad del gas que extrae del Mar Caspio lo exporta a Turquía y Georgia. En muchos casos en su forma de gas líquido, por medio de barcos metaneros.
"El intercambio comercial entre la Argentina y Azerbaiyán ha mostrado una evolución positiva en los últimos años: hasta 2005, los montos del intercambio entre ambos países eran apenas U$S 2 millones. Sin embargo, durante los últimos cuatro años la cifra se duplicó, pasando de 17,8 millones en 2008 a 34,6 millones en 2011. Esto significó un saldo positivo para la Argentina de U$S 9,6 millones. Azerbaiyán importa hoy desde la Argentina aceite de soja, caña de azúcar, cereales y derivados, lácteos, maní, tabaco y cítricos", se lee en ''.
Y otra vez, parece repetirse la historia de Angola. Pero, ¿qué dejó Angola? Aún no se sabe. Lo que finalmente pudo verse, lejos estuvo de las expectativas generadas por el propio Gobierno: una Cristina con un discurso fuertemente errático, con total desconocimiento de lo que había ido a hacer a Angola y con un Guillermo Moreno que permanentemente debía indicarle qué tenía que decir.
Cuentan que la escena fue bizarra por demás. Según '
Tribuna de Periodistas', cual promotora de feria de barrio, la Presidente fue gritando los productos que la comitiva argentina había llevado para vender. Los angoleños miraban sin poder creer lo que veían. ¿Cómo entender tanta improvisación si el propio Secretario de Comercio Interior supuestamente había preparado el terreno semanas antes?
A diferencia de otras oportunidades, en las cuales Cristina supo firmar interesantes acuerdos económicos, en esta ocasión solo hubo anuncios de supuestos negocios a futuro y el compromiso de exportar a ese país el modelo de la feria La Salada. ¿Cuál es el éxito de semejante misión? ¿Qué mérito posee la matriz de un negocio donde reina la adulteración de marcas y la evasión de impuestos?
Si alguna paradoja le faltaba a la cuestión, esta la dio el silencio de la propia Cristina respecto de la tiranía que gobierna Angola, bajo mandato de un presidente que hace 33 años que no cede el poder y que enfrenta graves denuncias de violaciones a los derechos humanos. ¿Cómo creer a partir de ahora que realmente existe en el kirchnerismo la convicción de avanzar contra los delitos de lesa humanidad?
Entonces, el viaje de Cristina a Angola pareció más bien una sobreactuación para tapar los problemas de coyuntura.
Ahora, probablemente, Cristina vuelva a ponerse de muy buen humor anunciando acuerdos que quizás algún día lleguen, mientras en la Argentina los problemas no son menores.