Luego de su aplastante victoria en derribar la candidatura de Daniel Reposo para procurador general de la Nación, los diarios Clarín y La Nación (Papel Prensa) encuentran que es más complicado fundamentar las críticas a Alejandra Gils Carbó para reemplazante del cargo vacante desde el despido de Esteban Righi, pero sí pueden incrementar la ofensiva sobre Boudou, provocando malestar hacia adentro del Ejecutivo Nacional.
Una encuesta de Management & Fit evaluó la imagen del vicepresidente Boudou. El 45, 5% de los consultados dijeron tener una “mala” percepción de su figura; el 23,6 % eligieron la opción “regular”; un 14,4 % la calificaron como “buena”; mientras que un 2,2% dijeron “muy buena”. El 14,7 % restante corresponde al “No sabe/No contesta”.
Las novedades:
"Corría octubre de 2010 y la ex Ciccone Calcográfica había pedido una moratoria excepcionalísima. El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, no fue con vueltas y en el mismo expediente le mandó un mensaje directo al entonces ministro de Economía, Amado Boudou.
Le advirtió que la posición que tomara el hoy vicepresidente de la Nación sobre ese pedido sería "determinante" para decidir si le otorgaba a la empresa de Alejandro Vandenbroele un plan de pagos que incluyera una multimillonaria quita de intereses y multas.
La categórica posición de Echegaray consta en el expediente de la AFIP 1-257899-2010, que se abrió tras el pedido de la ex Ciccone, cuya copia obtuvo LA NACION , y que terminó por remitirse a la Justicia. Allí, el zar de los impuestos expuso que no tomaría una decisión si Boudou no daba su parecer sobre la empresa en la que cuatro días antes había desembarcado de manera formal Vandenbroele, investigado por el juez Ariel Lijo como presunto testaferro del vicepresidente.
Fechada el 25 de octubre de 2010, la nota que Echegaray le envió a Boudou y que se agregó como la foja 25 de ese expediente administrativo, contiene dos primeros párrafos introductorios para una situación, según le planteó al actual vicepresidente, en la que resultaba "necesaria su intervención".
Ya en el tercer párrafo, Echegaray fue al grano: "Se requiere de esa instancia que ponga en conocimiento de esta Administración Federal cuál debe ser el temperamento a seguir acerca de la petición formulada [para una moratoria] y los montos propuestos [para la quita], sin perjuicio de las competencias respectivas y las formas ulteriores de instrumentación que podrían resultar adecuadas para la cuestión". Y luego, en el cuarto y último párrafo, llegó el remate: "Dicho temperamento será determinante en el trámite que se lleve adelante acerca del tema".
Echegaray había llegado a ese punto apoyado en un dictamen previo de su entonces jefe de asesores, Rafael Resnick Brenner, quien había concluido que la AFIP contaba con facultades para decidir por sí sola sobre una quita, pero que aun así convenía conocer la posición del Ministerio de Economía sobre "la viabilidad del pago propuesto de manera más previsible".
La visión de Resnick Brenner resulta cuando menos controversial, según indicaron a LA NACION tres fuentes de la AFIP y dos tributaristas. La quita está prohibida de manera taxativa por la Ley 25.678, algo que reconoció el propio Echegaray el 8 de marzo último, cuando brindó una conferencia de prensa sobre el caso Ciccone. Dijo que su organismo no está facultado para decidir quitas sobre las deudas. Y deslizó de manera vaga por qué consultó a Boudou. "Ciccone pedía más de lo que podíamos dar", dijo ante la consulta de los periodistas.
(...) Ya en el Ministerio de Economía, el expediente pasó por el director general de Asuntos Jurídicos, José Guillermo Capdevila. A lo largo de tres carillas completas, alertó que Boudou no podía ni debía opinar sobre el pedido de la empresa de Vandenbroele por carecer de facultades para intervenir, así como porque la información recopilada por la AFIP era incompleta.
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Apenas si le abrió un resquicio en unas pocas líneas para que expusiera una visión "política" general (de lo que se informa por separado).
Pero ese mismo lunes 8, horas antes de volar a Corea del Sur para participar en la Cumbre del G-20, Boudou firmó su polémica nota a favor de la ex Ciccone. Y aunque destacó que la AFIP debía avanzar "sin mengua del interés fiscal", se convirtió en un escrito único en su tipo en más de 16.000 notas similares cotejadas por la Justicia.
Esa nota es singular, entre otros motivos, porque Boudou dijo que apoyó "la petición formulada por Ciccone Calcográfica" -por la moratoria excepcional con una quita prohibida de manera taxativa por ley-, "en virtud del dictamen de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de esta Cartera que antecede y por sus fundamentos". Es decir, contradijo los 12 párrafos en los que Capdevila le indicó que no procediera como finalmente lo hizo. (...)".
"(...) El 25 de octubre del 2010, Echegaray le envió una carta a Boudou, por entonces ministro de Economía, diciéndole que la ex Ciccone le pedía una moratoria para pagar la deuda de 62,7 millones de pesos que tenía con el fisco.
El titular de la AFIP le explicó al ahora vicepresidente que no iba a poder responder sobre esa cuestión porque, dijo en esa carta, “excede la competencia de esta Administración Federal”. Y agregó que le pedía su “intervención”, especificando además que lo que él dijera sería “determinante”.
Boudou le respondió a Echegaray pocos días después. Dijo que creía que la AFIP debía darle la moratoria a la ex Ciccone. Así pasó. La opinión del entonces ministro fue “determinante”.
La carta de Echegaray a Boudou forma parte del expediente que hizo la AFIP por el caso Ciccone, y es una de las tantas pruebas que engrosan la causa judicial en la que se investiga al vice por enriquecimiento ilícito, negociaciones incompatibles con la función pública y lavado de dinero .
Clarín pudo acceder a ese texto.
Hasta la noche del 7 de marzo pasado, el vicepresidente Boudou había negado haber tenido alguna participación directa en el rescate de la ex Ciccone.
“(Ciccone) es una operación en la que no influí ni tuve ninguna participación directa”, afirmó Boudou en una entrevista con el diario Página/12 el 7 de marzo.
Al otro día, Clarín publicó la carta con su firma en la que le decía a Echegaray por qué debía darle a esa empresa una moratoria excepcional de 148 cuotas con 0,5 % de interés para que su deuda multimillonaria.
“Yo tengo una sola nota, en miles y miles de hojas (que avala la operación Ciccone)”, rectificó Boudou ante la revelación.
Echegaray debió entonces dar una conferencia de prensa admitiendo que Boudou había intercedido en favor de la ex Ciccone. Pero en aquel momento no dio detalles de qué es lo que decía la nota que le había mandado el entonces ministro sobre esa cuestión.
Ahora se conoce.
Ese documento del jefe de la AFIP compromete aun más al vice en la trama del rescate financiero de la imprenta, que es controlada por la sociedad The Old Fund, que pagó viajes al exterior del hermano de Boudou y de su socio y mejor amigo de toda la vida, el millonario José María Núñez Carmona.
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En su escrito a Boudou, Echegaray le dice que no puede responder el pedido de moratoria de la ex Ciccone porque “excede la competencia de esta Administración Federal, por lo que resulta necesaria su intervención”.
Sigue así: “En ese sentido se requiere de esa instancia que ponga en conocimiento de esta Administración Federal cuál debe ser el temperamento a seguir acerca de la petición formulada y los montos propuestos, sin perjuicio de las competencias respectivas y las formas ulteriores de instrumentación que podrían resultar adecuadas para la cuestión”. Y el texto cierra con la siguiente afirmación: “Dicho temperamento será determinante”.
Echegaray tomó todas esas precauciones aconsejado por su jefe de asesores, Rafael Resnick Brenner.
La Justicia comprobó que este intercambio epistolar entre la AFIP y el Ministerio de Economía sobre el otorgamiento de una moratoria excepcional a una empresa es único en su tipo. (...)."