Bastante lejos parecía haber quedado ese Boudou que no encontraba la forma de defenderse de las acusaciones por tráfico de influencias para favorecer a la empresa exCiccone conducida por su supuesto testaferro, Alejandro Vandenbroele.
Abrazado al líder del grupo de rock La Mancha de Rolando, Boudou dejó atrás, al menos por un momento, su presunta vinculación con el escándalo y con sus denuncias, que le valieron el cargo al exProcurador Esteban Righi y la recusación del juez de la causa, Daniel Rafecas.
De todas formas, nunca se oyó la defensa pública de la Presidente hacia Boudou. Las relaciones ya no serían las que fueron.
Pero justo cuando se despejaba el cielo para el 1er eslabón de la línea sucesaria, el escándalo comenzó a envolver al 2do elemento de esa lista: la presidente provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich.
La legisladora y esposa del gobernador de Tucumán, José Alperovich, fue objeto de críticas y hasta una denuncia ante el Inadi por sus declaraciones contra la familia de una nena asesinada en su provincia.
Mercedes Figeroa, de 6 años, fue hallada acuchillada el miércoles (2/5). Por el hecho, están detenidos un tío, un primo y un vecino de la niña. Se sospecha que la menos fue también fue abusada sexualmente.
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Al conocerse el hecho, la reacción de Rojkés de Alperovich, la que generó las críticas, fue de apuntar contra la familia de la víctima. Dijo la presidente provisional del Senado y 3era en la línea de sucesión presidencial: "Tenemos que hacernos cargo de las responsabilidades que tenemos los padres en lo que hace a seguridad y la obligación que tiene el Estado con respecto al control de la seguridad. Pero sabemos que el Estado sólo, sería imposible, porque no podemos tener al señor Estado a la par de una familia que está borracha, y permite que una criatura de seis años esté sola".
Consciente de la gravedad de su exabrupto, horas después apareció un comunicado firmado por la senadora pidiendo perdón. "Ante la tragedia vivida por la familia Figueroa, ante el horror e indignación que como madre y como abuela me produjo la crueldad del crimen, dije palabras por las que hoy sólo puedo pedir, humilde y sinceramente, perdón a la familia y a la ciudadanía", expresó la presidente provisional del Senado Nacional.
De acuerdo a lo que señala el diario La Gaceta, las palabras de Rojkés de Alperovich desataron pedidos de interpelación contra los ministros de Desarrollo Social (Enrique Zamudio) y de Seguridad, (Mario López Herrera) presentados por los radicales Roberto Sánchez y Federico Romano Norri, hasta denuncias en su contra en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi).
El mismo medio recordó que ya son habituales las expresiones escandalosas de la esposa del gobernador tucumano: "En marzo de 2006, por ejemplo, tildó de "ex tucumano" al reconocido escritor y periodista Tomás Eloy Martínez, ya fallecido. En junio de 2007, antes de las elecciones, la por entonces diputada inmortalizó la frase "vamos por todo". Entre 2009 y 2010, los años de mayor conflicto entre el PE y los autoconvocados de la salud, Rojkés de Alperovich protagonizó roces de alto voltaje mediático. Primero, en un acto por el Día de la Lealtad peronista, dijo que el error (del Gobierno) había sido no trabajar solamente con la gente del PJ: "que sabe lo que es la lealtad", había ironizado. Un año después, tildó de antisemita a ese sector".
La oposición, en sus más variados sectores, también salió al cruce de las declaraciones de Rojkés de Alperovich. "Me ha llamado la atención, a más de la falta total de sensibilidad, su absoluto desconocimiento de las más elementales reglas de derecho y de sentido común. Ha querido responsabilizar a quienes son víctimas por el crimen ocurrido y sólo faltó que dijera que 'algo habrán hecho'. Su pedido de disculpas no alcanza para enmendar tamaña afrenta a la dignidad y el sentido común de los tucumanos", disparó el senador radical José Cano, citado por el sitio ElSigloWeb.com.
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Por su parte, desde la Democracia Cristiana, calificaron a las expresiones de la senadora de "vergonzosas" a modo de "lavarse la manos, convirtiendo al gobernador en Pilato, por lo que la delincuencia sigue ganando en Tucumán". De acuerdo a un comunicado refrendado por Elena Lazarte y Carlos Barboza (vice presidente y secretario general, respectivamente, de la agrupación política) el aumento de los delitos de robo, asesinatos y violaciones "hace presumir que el plan de seguridad de Estado ha fallado, teniendo como responsable al Ministerio de Seguridad, que ha demostrado total incapacidad para prevenir y controlar la inseguridad".
Para los dirigentes que integran el Movimiento Libres del Sur (fuerza que forma parte del Frente Amplio Progresista -FAP-) Federico Masso y Belén González Romano, lo declarado por la Primera Dama de la provincia resultó simplemente "patético".
Remarcaron que resulta "fácil hablar cuando sus hijos y nietos son custodiados todo el día, mientras la población tucumana vive la inseguridad a plena luz, habiéndose cobrado dos vidas en menos de una semana" (en referencia al asesinato del estudiante catamarqueño Gonzalo Barrionuevo).
"El Estado no solo debe servir para enriquecerse sino para garantizar políticas públicas que permitan bregar por la seguridad y enfrentar la pobreza estructural que margina a miles de niños y adolescentes tucumanos", estipularon Masso y Goznález Romano.
En tanto, desde la Izquierda también se levantaron objeciones ante lo esgrimido por Rojkés, puesto que Daniel Blanco (Partido Obrero) indicó que "el insulto y la disculpa apunta a lo mismo: sostener la impunidad de un régimen de criminalización ciudadana". En este sentido, señaló que las acusaciones para con la familia Figueroa y las rectificaciones posteriores tienen un mismo hilo conductor "acusar a las víctimas, a los ciudadanos que sufren diferentes actos criminales, como responsables de los mismos tapando la inexcusable responsabilidad del gobierno de su esposo, volcado no a la protección ciudadana, sino al espionaje y la represión de los reclamos sociales".
Finalmente el dirigente peronista Enrique Romero (P.E.R.O.N), exclamó que las palabras de la senadora "son propias de un gorila. Para ella, el señor Estado no puede estar a la par de los más débiles garantizado la libertad y brindándoles seguridad, sino que debe garantizar a la familia gobernante el privilegio de la seguridad de sus negocios privados y el nepotismo. El pedido de perdón no exime de culpa al ofensor", planteó Romero.