En este caso, la firme defensa de Boudou que realizó Verbitsky solamente permitió corroborar que la Presidente de la Nación ha decidido inmolarse en defensa de su sospechado socio político-electoral.
Verbitsky aprovechó la ocasión para llevar tranquilidad a Cristina acerca de que 'el Bebe' Righi, procurador general de la Nación, no reaccionará cuando Boudou inició acciones legales contra el estudio jurídico que fundó Esteban Righi pero administran su mujer y su hijo (además de la esposa de Guillermo Montenegro).
En cuanto a los falsos comensales, cabe recordar que Verbitsky y Montoto tienen un pasado comun: Montoneros, organización dentro de la cual representaron etapas diferentes y roles diferenciados.
Verbitsky estuvo en el área de prensa, propaganda, quizás inteligencia de Montoneros, detrás de Rodolfo Walsh; y Montoto es más joven y estuvo vinculado al entrenamiento militar cuando Montoneros tenía un campamento en El Líbano.
Luego, Montoto siguió el ejemplo de Rodolfo Galimberti, adhiriendo a la campaña de Carlos Menem ya en 1988 y reconvirtiéndose en empresario.
Con Néstor Kirchner, Montoto utilizó su amistad con Rafael Bielsa, quien era ministro de Relaciones Exteriores, para reinsertarse.
En cambio Verbitsky fue antimenemista, luego simpatizó con la Alianza (básicamente con el Frepaso, igual que Nilda Garré aunque menos ostensiblemente), con los Rodríguez Saá en la semana que Adolfo fue Presidente, y ya con Néstor Kirchner en el poder decidió aceptar la recomendación de Miguel Bonasso y 'bancar' al Frente para la Victoria.
Es interesante destacar que cuando Página/12 apoyaba a Magnetto en la guerra contra Raúl Moneta, Verbitsky participó del lado de Grupo Clarín. Y cuando Alberto Fernández era el enlace habitual entre la Casa Rosada y Página/12, Verbitsky nunca cuestionó a quien era el jefe del Gabinete de Ministros de la Nación, firmante de los cheques que garantizaban la continuidad del matutino.
Curiosamente, Bonasso, quien fue un 'kirchnerista' original, se encuentra enfrentado a Cristina Fernández.
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Lo curioso de Verbitsky es que, si bien se ha reivindicado siempre como un periodista transparente, en verdad hace militancia política (por eso la irracionalidad de intentar apuntar a Daniel Scioli por la desprolijidad ética de Amado Boudou), y eso queda en evidencia en sus escritos, en especial cuando él afirma que ocurrieron hechos que los protagonistas dicen
"(...) Lo que está en juego no es menos nítido: la candidatura presidencial en 2015. Scioli es el instrumento escogido de quienes no desean ninguna forma de continuidad del proceso político que encabeza CFK. Integran esa lista el ex jefe de gabinete Alberto Fernández, el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, y el traficante de armamentos y parafernalia de seguridad Mario Montoto. La decisión que los tres tomaron de mostrarse juntos en un lugar público tan evidente como el Hotel Faena de Puerto Madero, durante un almuerzo hace un mes, transmite de por sí un mensaje político. El ausente/presente en esa mesa fue el jefe del gobierno bonaerense, con el que Montoto mantiene negocios políticos y comerciales. Fernández impulsa como candidato presidencial a Scioli, quien cuenta con la protección mediática de Magnetto, de modo que nunca nada lo roce.
Cada uno tiene sus propios motivos. Resentido con la Presidente a la que no pudo conducir a una capitulación ante el desafío agromediático de 2008, Fernández es un operador político en busca de candidato. Prototipo del operador sin votos propios, como lo fueron Enrique Nosiglia en la UCR y José Manzano en el justicialismo, necesita de un líder con aptitud electoral dispuesto a aceptar su consejo. Hace pocos días este Sancho sin Quijote anunció su apoyo a la candidatura presidencial de Scioli, durante una entrevista en una radio de La Plata. Fernández participó junto con Kirchner en la selección de, Julio Cobos como candidato a la vicepresidencia en 2007, por lo que Cristina nunca les ahorró recriminaciones.
Ahora insiste en que “la responsabilidad directa es de la Presidenta” ya que “esta vez no está Kirchner para echarle la culpa a quién le puso el vicepresidente”. Antes del propio Boudou, nadie había identificado con tanta claridad el blanco sobre el que Clarín dispara. La actitud de Magnetto no requiere de mayor explicación, frente a un gobierno que lo ha acusado como partícipe en crímenes de lesa humanidad contra los miembros del grupo Graiver durante la última dictadura. Hoy lucha por su libertad. (...)".