ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele

Berni, la sombra detrás de Scioli en el debate por la Seguridad

El viceministro de la Nación, senador provincial en uso de licencia pero vicepresidente 1to. de esa Cámara legislativa, oficial médico del Ejército, Sergio Berni, asoma de forma tácita sobre las iniciativas que baraja el gobernador Daniel Scioli para paliar el déficit en un área que siente como propia y por cuyo déficit crónico le dieron la espalda los electores al Frente para la Victoria: desde su llegada como miembro pleno al gabinete de ministros hasta el debate por la policía municipal. El vicegobernador Juan Gabriel Mariotto, principal damnificado si el desembarco se concretarse.

por DANIEL BILOTTA

 
LOMAS DE ZAMORA (Especial para Urgente24). La irresuelta prórroga de las licencias ya vencidas en los cargos que Sergio Berni ocupa en el Senado de la Provincia de Buenos Aires es el clavo con el que planifica machacar el Frente Renovador para dejar al descubierto la aparente línea de fisura en los acuerdos que Daniel Scioli promueve con el gobierno nacional en el afán de garantizarse de forma anticipada el respaldo a su candidatura presidencial.
 
Por cierto, una tarea que no parece sencilla después del fracaso de la sesión en esa cámara de la Legislatura el jueves 29/08,  empantanada en un cuarto intermedio sin fecha fija para su reanudación, tal como planteó el bloque del Frente para la Victoria. Un planteo que rechazó, sin éxito, el bloque que representa los intereses de Sergio Massa: descartada la posibilidad de concretarlo en esta semana, reina la incertidumbre sobre la fecha en que se retomará.
 
El  virtual ministro de Seguridad de la Nación, cargo que formalmente desempeña Arturo Puricelli, es el centro de todas las especulaciones en ese sentido, alimentadas por la firme versión de que el gobernador negocia con la Casa Rosada que Berni sea el reemplazo de Ricardo Casal, quien depende del éxito de las gestiones de su jefe para encontrar una puerta de salida elegante: la designación como Fiscal de Estado sigue siendo la más importante variante en análisis pero no la única.  Una situación semejante -la incorporación de Berni como miembro pleno del gabinete provincial, una expresión del más rancio kirchnerismo- le quitaría relevancia a la interlocución de Juan Gabrel Mariotto.
 
Desde el principio de su gestión, el vicegobernador y presidente natural del Senado por mandato constitucional, no está cómodo con Berni, electo senador por la 2da. Sección Electoral y  vicepresidente 1ro. de la Cámara por unanimidad de sus pares. Un cargo en reserva dentro de la estrategia de sustituir a Scioli, abandonada recién cuando se tuvo la confirmación que Massa lideraría la boleta del Frente Renovador.
 
La integración del ex militar carapintada al gabinete del gobierno bonaerense se proyecta sobre todas las iniciativas que vienen barajándose para dar una respuesta efectiva a la inseguridad que, tal como terminó él mismo de admitirlo en forma más que oportuna, para el kirchnerismo dejó de ser una sensación, y terminó por asumirla como una de las principales razones de su derrota electoral en ese territorio.
 
Desde el envío transitorio de más de 4.000 efectivos entre gendarmes y agentes de la Policía Federal hasta la creación y el alcance de policías comunales en el GBA, existe la posibilidad del desembarco, que intenta resistir la versión de la corriente La Juan Domingo, que respondería a Scioli después de la partida de Cacho Álvarez y Osvaldo Goicoechea.
 
La maniobra de los “leales” afincados en Quilmes, Eduardo Camaño y Federico Scarabino, tendería a poner en valor su permanencia cerca del gobernador y a recompensar la descontada salida del primero de la Secretaría General del Ejecutivo bonaerense, y los servicios prestados por el segundo en el frustrado acuerdo de listas compartidas con Massa.
 
La llegada de Alberto De Fazio a un Ministerio de Seguridad escindido del de Justicia, y con el comisario Néstor Larrauri como jefe de la Bonaerense, es la jugada que ellos alientan, y que habría llevado a algunos sciolistas a circunscribir las versiones de un cambio de gabinete al retorno de Nora de Lucía desde Educación al Senado para reforzar la posición del gobernador, junto a De Fazio; y la partida de Martín Ferré de Desarrollo Social a la Cámara de Diputados, donde a fin de año vence el mandato del activo Iván Budassi, firme candidato al Ministerio de Justicia.
 
Sin embargo, Berni encaja mejor que el senador provincial por Quilmes, De Fazio, como “el todoterreno” que precisaría Scioli para resolver los problemas en el área de Seguridad. Desde el Frente Renovador dejaron en manos del oficialismo resolver la situación en el Senado provincial del N°2 de Puricelli, lo mismo que la posible designación de Casal, aunque adelantaron que darán el debate por la policía comunal que el oficialismo duda ahora en concederle.
 
El proyecto presentado por Marcelo Saín y el que alientan los seguidores de Massa se diferencia por el grado de autonomía de esa fuerza de seguridad municipal: el presidente de la Comisión de Seguridad del Senado, Jorge D¨Onofrio, del Frente Renovador, plantea una autonomía total en relación a la Bonaerense.  Si bien deja en mano de los intendentes la elección de un jefe distrital y la auditoría de su desempeño, el diputado por Nuevo Encuentro y ex interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la concibe como parte dependiente de la Bonaerense.
[ pagebreak ]
 
En Berni estribaría el matiz sustancial: si bien existen dificultades objetivas para “ir por todo”, tampoco aguardaría a renunciar por nada.  Por primera vez, el oficialismo nacional estaría en condiciones de acceder a información de primera mano sobre el presunto poder corporativo de la Bonaerense y los supuestos entendimientos desarrollados con el Gobernador de turno.
 
Las críticas del hombre de La Salada, Jorge Castillo, al intendente y candidato a diputado nacional Martín Insaurralde, pueden leerse en esa trama. El puntero radical y cara visible del gigantesco complejo de comercialización de indumentaria, calzado, etc. en Lomas de Zamora le envió una factura política con demora a quien es el rostro de moda en el Frente para la Victoria, con quien viene distanciado desde el desalojo de los puestos ambulantes para concretar un camino de sirga, como parte del saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo.
 
Negocio en expansión constante, con la legalización y bancarización encarada por el complejo multipropósito, le privaría a ex efectivos policiales de un negocio de cerca de $ 100.000 en concepto de custodia, que abonaban los puestos callejeros. La zona está ahora bajo el cuidado de la Gendarmería Nacional, que desembarcó en febrero de 2012, de la mano de Sergio Berni.
 
Que el proyecto de Siaín sea adoptado como propio por Scioli implica, además, un cambio importante de estrategia pues indicaría el intento de avanzar por la Cámara de Diputados antes que por la del Senado, lo que explicaría, también, la caída negociación iniciada por Mariotto para ubicar un hombre de su confianza en el gabinete, lo que habría impedido la llegada del ex candidato a diputado nacional de Unión Pro, Omar Alfredo Szulack, al Ministerio de la Producción.
 
La sesión legislativa en suspenso facilitaría los planes del Frente Renovador, con planes para extender a 15 los 14 asientos propios en el recinto, después de la llegada de Leonor Granados. El próximo nombre en lista de espera promete ser tan controversial como el de la hermana del intendente de Ezeiza. Se trata de Jorge Ruesga, ex asesor de Amado Boudou en el Ministerio de Economía de la Nación, impulsado para ir en la lista del Frente para la Victoria por el actual vicepresidente.
 
 
El desconcierto parecería ser total en el oficialismo donde, como en la fábula del pastor y el lobo, la alarma de Santiago Carreras no surtió efecto pese a ser genuina. Tal como sostuvo el senador provincial camporista, el pase de Granados al Frente Renovador es parte de una puja familiar por la intendencia de Ezeiza, entre Leonor y su cuñada y diputada nacional, Isabel Beatriz Visconti, más conocida como Dulce Granados, quien impulsa un proyecto en la Nación para sancionar con $ 1 millón a quienes cambien de partido.
 
Alentada por la presidente Cristina Fernández a ocupar el cargo que desde hace 18 años detenta su esposo, Alejandro Granados, la situación que más inquieta en la Casa Rosada no es la de Leonor ni Dulce sino la del pater familias, Alejandro, quien no aventó las dudas que despierta el aparente estrecho vínculo que mantendría con Roberto Mosto, candidato N°1 a concejal por el Frente Renovador, y con 2 antecedentes sensibles.
 
> El más visible, haber ocupado ese lugar en la lista que en 2011 expresó la alianza de Francisco De Narváez y la UCR bonaerense.
 
> El otro, menos conocido, su pasado como secretario de Gobierno en ese distrito municipal. 

Más Leídas

Seguí Leyendo