Irónica, Cristina aseguró que Argentina es un caso del premio "Guinness de países que más hemos pagado y cumplido con nuestras obligaciones en los últimos 10 años, sin acceso al mercado de capitales" y además dijo, que el país había entrado "en el Guinness por ser la deuda soberana más importante que se ha 'defaulteado'". "Es importante que todos los argentinos sepamos el esfuerzo que hemos hecho y que el mundo lo sepa", aseguró.
En ese marco, y luego de aclarar que "reza a Dios para que ilumine a la Corte Suprema de los Estados Unidos", anticipó que enviará un proyecto de ley para que el país abra por tercera vez el canje de deuda "para que ingrese el 7 por ciento que quedó afuera".
Además, anticipó que Argentina "va a reemplazar los títulos (emitidos en los canjes) por otros bonos en la misma moneda y con los mismos plazos, pero cambiando el lugar de pago a la Caja de Valores de la República Argentina para evitar eventuales embargos".
Sobre el final de su discurso, la jefa de Estado criticó "a los que nos dicen que hablamos mucho del pasado". Y se despidió con un "se ha comprobado que el pasado, sobre todo en economía, siempre está a la vuelta de la esquina".
Sin embargo, Cristina prefirió omitir o mencionar un artículo del Financial Times donde critica duramente la política del gobierno kirchnerista y lo acusa de falsificar los índices de inflación y crecimiento del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) y que la Presidenta criticó en otras oportunidades.