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Urbes latinamericanas, la desigualdad en el mundo

América Latina es la región más urbanizada del mundo y aunque eso ha mejorado las oportunidades económicas, al mismo tiempo es la zona más desigual del planeta, de acuerdo con un estudio del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, ONU-Habitat. El mayor problema, sin embargo, es que no se está trabajando para minimizar el problema, que seguirá aumentando en la medida que las ciudades se expandan, sobre todo en sus zonas marginales.

 

"Las ciudades de la región, vistas en su conjunto, son y se mantienen como las más inequitativas del planeta.
Pese a los avances económicos y las iniciativas para combatir la pobreza, no ha habido mejoras significativas en materia de equidad. Las ciudades latinoamericanas y del Caribe son
ciudades “duales”, “divididas”, “segregadas”, algo que se expresa tanto espacial como socialmente".
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) América Latina y el Caribe se ha convertido en la región más urbanizada del mundo pero, al mismo tiempo, presenta las mayores tasas de desigualdad social del planeta, según revela un informe del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat).
 
El informe 'Estado de las Ciudades de América Latina y el Caribe', indica que alrededor de 468 millones de personas, esto es, casi el 80% de la población, residen en las ciudades de América Latina y el Caribe. De este porcentaje, la mitad lo hace en ciudades de menos de 500.000 habitantes.
 
"La transición urbana en la región se ha caracterizado por su velocidad", después de "décadas de crecimiento urbano acelerado y de demandas sociales insatisfechas", señala el documento. 
 
"Si bien ha supuesto mayores oportunidades de trabajo y mejores condiciones de vida para amplios sectores de población, ha tenido un alto costo social, económico y ambiental", que se manifiesta en la proliferación de barrios pobres y de cinturones de miseria en las ciudades, agrega.
 
A pesar de que más de dos tercios de la riqueza de la región proceden de las ciudades y de que las tasas de pobreza han disminuido en general en América Latina, "una de cada cuatro personas en áreas urbanas es pobre y los índices de desigualdad de la región se sitúan entre los más altos del mundo", indica el informe.
 
"Las ciudades de la región son ciudades divididas social y físicamente", una división que se manifiesta en "la desigualdad de ingreso y la segregación entre la ciudad 'formal' y la 'informal'", prosigue el estudio.
 
En estas circunstancias, "existe un déficit acumulado de viviendas con estándares mínimos para ser habitadas y más de 111 millones de personas todavía viven en tugurios (el 24% de la población urbana)", explica ONU-Hábitat.
 
"La región ha logrado mejoras en el acceso a agua y saneamiento, pero aún necesita avanzar para cumplir el compromiso de universalizar ambos servicios y garantizar su asequibilidad, frecuencia y calidad", advierte.
 
"Si bien se ha logrado una amplia cobertura de los servicios de agua y saneamiento, en general, los pobres siguen pagando más por un servicio de agua de menor calidad, que a menudo reciben de forma intermitente. Existen limitaciones severas en cuanto a la asequibilidad y sostenibilidad financiera de los servicios que se prestan, aspectos que no parecen haber recibido la suficiente atención", resume.
 
Asimismo, el documento lamenta "la escasa planificación y las debilidades de las políticas urbanas", que han tenido como consecuencia "la expansión de las ciudades siguiendo un modelo poco sostenible, con ausencia de espacios públicos accesibles para todos, que privilegia el automóvil en detrimento del transporte en común y mantiene o refuerza la segregación social y espacial".
 
En estas condiciones, señala el estudio, "las ciudades registran altos índices de violencia e inseguridad, que parecen desbordar la capacidad de respuesta de los Gobiernos".
 
Según las encuestas, "la violencia es la principal preocupación de los ciudadanos, por delante de la movilidad y del empleo. De hecho, las ciudades de América Latina y
del Caribe están consideradas, en su conjunto, como las más peligrosas del planeta. Este aspecto de la vida en la ciudad tiende a convertirse en el principal criterio a la hora de elegir un lugar para vivir o para trabajar".
 
En este aspecto también, recalca el informe, es la población de menor ingreso la más expuesta a la violencia y la que más sufre sus consecuencias. Algo similar a lo que ocurre con el impacto de fenómenos naturales y los inducidos por el cambio climático, "aun cuando por su patrón de consumo son los que, en general, menos contribuyen a este fenómeno".
 
"Los países de la región han dado un impulso decisivo al proceso de democratización y descentralizado numerosas competencias, pero muchos municipios son incapaces de autofinanciarse y carecen de los recursos humanos, institucionales y económicos para su buen gobierno", continúa el informe.
 
El informe, que reúne por primera vez estadísticas e informaciones completas sobre el proceso de urbanización y los diferentes aspectos que determinan la calidad de vida en las áreas urbanas, ha sido presentado en Río de Janeiro y en México. La presentación en la capital mexicana ha coincidido con la celebración en esta ciudad de la XXI Asamblea General de Ministros y Autoridades Máximas de la Vivienda y el Urbanismo de América Latina y el Caribe (MINURVI).
 
"Para avanzar hacia un modelo de ciudades más sostenibles, más compactas, que doten a nuestras zonas urbanas de una mayor movilidad y eficacia energética, es preciso reafirmar el interés colectivo en la planificación urbanística, trabajar en políticas de cohesión social y territorial, así como en políticas nacionales urbanas, y aplicar reformas al marco legal e institucional", declaró el director ejecutivo del ONU-Hábitat, Joan Clos.
 
Lo anterior demuestra que, si bien es posible una nueva transición urbana en América Latina y el Caribe, su aplicación aún enfrenta importantes obstáculos. De la capacidad de los
gobiernos locales y nacionales para superarlos depende el futuro de las ciudades de la región.
 
# La pobreza
 
Los países de América Latina y el Caribe han logrado avances considerables en la lucha contra la pobreza en los últimos 10 años. La proporción de población urbana pobre se ha reducido, pero, en números absolutos, las cifras siguen siendo muy altas, advierte el informe según el  cual "aproximadamente 124 millones de habitantes de ciudades viven en la pobreza, o una de cada cuatro personas en áreas urbanas".
 
Además de la pobreza, sostiene que la desigualdad de ingreso es extremadamente elevada en la región. "Hay un déficit considerable de empleo y una abundante informalidad laboral, que se concentran en los jóvenes y las mujeres. La desigualdad se manifiesta en ciudades divididas social y espacialmente, pese a las múltiples oportunidades de desarrollo económico y social que ofrece la urbanización".
 
# El problema del transporte
 
"El número de vehículos individuales se ha más que duplicado en un periodo de 10 años, sin aportar muchas respuestas a los desafíos de la movilidad urbana. Existen programas
de incentivos y desincentivos en el uso de vehículos individuales, que, muchas veces, no logran sus objetivos porque no fueron adoptados como parte de una visión integral de la
ciudad, incluyendo la expansión de la mancha urbana. (...) muchas ciudades sufren altos niveles de congestión y, a veces, de paralización, problemas que conllevan importantes costos económicos, sociales y ambientales", resume.
 
Alain Grimard, director regional de ONU-Habitat para América Latina y el Caribe, habló con la BBC sobre el desorden vial y sus consecuencias ecológicas. "Lo que hemos visto en los últimos 15 años es que la tasa de motorización ha subido a un ritmo desorbitante", afirma.
 
"Para 2008, el 20% de la población adulta tenía vehículo. Hay que cambiar eso, aumentando la oferta de transporte público, porque no es sostenible a nivel económico tampoco, construir nuevas calles".
 
# El acceso al agua potable y al saneamiento, un derecho humano esencial
 
El capítulo 4 del informe sobre los servicios básicos urbano recuerda un derecho humano esencial proclamado por las Naciones Unidas: el acceso al agua potable y al saneamiento. Esencial, para garantizar el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos, entre ellos, el de vivir en condiciones dignas y adecuadas.
 
"En los últimos años, los países de América Latina y el Caribe han desarrollado esfuerzos significativos para avanzar hacia la universalización de ambos servicios. También se han dado pasos importantes para mejorar la gestión de residuos sólidos urbanos y facilitar la movilidad de la población, pero persisten graves deficiencias en la calidad, eficiencia y continuidad de los servicios, así como en las condiciones de acceso que afectan particularmente a la población más pobre", según sostiene.
 
Segun se estima, existen carencias importantes en la calidad del servicio. El 40% del agua tratada se perdería según los cálculos "por un mal funcionamiento de la infraestructura, fugas y usos inadecuados, mientras que las políticas tarifarias no siempre cubren los costes de operación y raramente benefician a los más pobres". 
 
"Los avances en los servicios de saneamiento han sido menos espectaculares. En las ciudades, 74 millones de personas (16%) todavía carecen de saneamiento adecuado. En general, la situación es un poco mejor en las grandes ciudades que en las pequeñas, pero en todos los casos menos del 20% de las aguas residuales son tratadas antes de su vertido, con el consiguiente peligro sanitario y ambiental", continúa.
 
"Cada habitante urbano de la región genera casi un kilogramo diario de residuos sólidos, una cantidad que ha ido en aumento. Si bien las ciudades han mejorado los servicios de recolección y disposición de basuras, extender el servicio a los barrios precarios sigue siendo un desafío. Fuera del sector informal, las actividades de reciclaje, reutilización y aprovechamiento son incipientes y se está muy lejos de utilizar todo el potencial que ofrecen".

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