La anulación fue total. Ahora quienes impulsaron la legislación buscan los 2 tercios para insistir. Radicales, lilitos y el bloque de Miguel Pichetto pidieron una sesión especial para este miércoles. Dependerá de la composición de la Cámara -de sus presencias, ausencias y abstenciones- que se repita el resultado de junio y la reversión del veto pase al Senado. El veto a la ley que beneficia a los jubilados es impopular. Según una encuesta de Aresco, cuyos trabajos se siguen con atención en la Rosada y Olivos, la anulación tiene un rechazo del 55%. La ley, en cambio, tiene una aprobación del 60%. Estos números presagian algún tipo de costo político para el Presidente si logra mantener la invalidación para ofrendarla en el altar del déficit fiscal 0. Lo mismo podría decirse en el caso de que, como anticipó el Gobierno, también vete una eventual ley que componga el presupuesto universitario. El recorte movilizó en abril cerca de un millón de personas en todo el país, de las que unas 400 mil se concentraron en la Plaza de Mayo. El oficialismo ganó una semana al conseguir que se posponga una semana la votación del proyecto que todo indica se aprobará en el Senado. Unión por la Patria intentó forzar el tratamiento este jueves, pero fracasó por falta de quorum. El sector educativo también es uno sensible para la opinión pública. Según la encuesta de Aresco, junto con el de los jubilados, es el segmento que no debería ser objeto de mayores ajustes. A eso se le suma que su causa tiene una capacidad de movilización demostrada.
Además del gasto en jubilaciones y educación, el Gobierno pretendería limitar los aumentos salariales de los estatales. Tras un pago del 3% para los meses de septiembre y octubre, el Ejecutivo busca congelar -0% de aumento- la paritaria para lo que resta de 2024. Buscaría que esto se replique además en el sector privado con el fin de reducir presiones inflacionarias. Milei quiere una inflación con tendencia a 0% hacia fin de año. En el mercado no tendrían las mismas perspectivas. El relevamiento entre consultoras que hace el Banco Central (REM) estima una inflación promedio de 3,5% mensual entre agosto y diciembre. Si se cumpliera este pronóstico a la vez que el Gobierno lograra suspender las paritarias, los salarios volverían a perder contra la inflación en los meses por venir, lo que condicionaría la recuperación del consumo y la salida de la recesión. ¿Cuánto capital político le queda a Milei para enfrentar un escenario como ese? Según el último Índice de Irascibilidad Social (IDI) que la consultora Casa 3 hace para la revista Seúl, se deterioró en agosto y por 3 mes consecutivo la “paciencia” con el Gobierno, tocando su mínimo en toda la serie.
Según explicó Mora Jozami, directora de Casa 3, la caída se atribuye principalmente a "la pérdida de confianza en las expectativas futuras, una notable disminución en el estado de ánimo de los argentinos y la percepción sobre la capacidad del Gobierno para resolver los problemas económicos". "La recesión, el aumento del “temor” a perder el empleo y la percepción de que la reducción de la inflación ya no es tan evidente, complementan y refuerzan este deterioro en el IDI", agrega.
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Se profundiza la baja de la paciencia social con el Gobierno, según Casa3.
Como indicadores accesorios, Jozami consigna que:
*En los últimos tres meses, la aprobación de la gestión ha caído, y por segundo mes consecutivo, la desaprobación del gobierno supera a la aprobación.
*Ha crecido el porcentaje de argentinos que piensan que el responsable de la actual crisis económica es Javier Milei (la brecha con Alberto Fernández/Sergio Massa pasó de 10 a 3 puntos en 5 meses).
*Se consolida una fuerte caída en la paciencia de los votantes de Patricia Bullrich, que constituirían parte del "voto blando" a Milei, el que lo ayudó a ganar el balotaje. La contracción es de casi 30 puntos entre abril (+43) y agosto (+14). "La reconfiguración de la situación del PRO y diferencias públicas dentro de la cúpula del partido, sumadas a algunas acciones de la LLA, podrían explicar este movimiento", concluye.
Deriva autoritaria, por opacidades, culto a la personalidad y vocación represiva, a la vez que la paciencia social se desgasta. Un cuadro complejo que envuelve a Milei. Por suerte para él está Cristina Kirchner, que reapareció con un documento crítico del Gobierno (y del peronismo) que derivó en un cruce en redes con el Presidente que se llevó todas las marcas. CFK recuperó algo de atención y Milei alentó la polarización con el kirchnerismo y corrió de foco, al menos por un rato, algunos temas más importantes. Se hicieron mutuamente un favor.
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