La IFAB y las concusiones
El IFAB cree firmemente que, ante la duda de si se ha producido una conmoción, debe protegerse al jugador excluyéndolo de forma permanente del partido; no obstante, la priorización de la salud no debe perjudicar al equipo del jugador lesionado, dejándolo en inferioridad numérica.
Los futbolistas están expuestos a toda clase de lesiones, como esguinces, pubalgias, lesiones de rodilla y desgarros. Las concusiones también son parte de su día a día y pueden producirse por cabecear la pelota, por un pelotazo en la cabeza o por el impacto de la cabeza contra el cuerpo de otro jugador, el piso o un poste. Lógicamente, la preocupación aumenta cuando los jugadores son niños, quienes no son del todo conscientes del peligro que éstas implican. Por eso es que en algunos torneos se decidió prohibir los cabezazos. Pero, ¿se puede hacer lo mismo cuando juegan los adultos?