Sin embargo, la táctica planteada por Juan Schiaretti hace esperar cualquier decisión. Dentro del partido hay varias posturas contrapuestas al respecto.
En primer lugar, se encuentra Luis Juez, quien con el apoyo de Patricia Bullrich, se muestra completamente convencido de que tiene que ser candidato a gobernador. De hecho, el ex intendente de Córdoba ya advirtió que no importa lo que digan sus socios, intentará quedarse con el Centro Cívico.
Por otra parte, está la postura de negociación. Algunos consideran un trato con el PJ cordobés para trocas la gobernación, que quedaría en manos de Martín Llaryora, por la intendencia, que quedaría en manos de Rodrigo De Loredo, apuntando a un acuerdo “win-win”.
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Una semana que puso en cuestión a la dupla Juez-De Loredo.
Sin embargo, muchos creen que se trataría de desperdiciar una oportunidad única para sacar del poder a una fuerza política que conoce a la perfección al electorado local.
Por último, pero no en menor medida, se encuentran los tradicionalistas radicales de la UCR, encabezados por Mario Negri y su hijo el concejal, Juan Negri. Ese lado de Juntos por el Cambio plantea una toma de protagonismo por parte del partido centenario, planteando las candidaturas de dos radicales para tratar de quedarse con la provincia.
Esta idea, rechazada por el resto de los socios, iría en contra de lo que dictan las encuestas. Por el momento, Luis Juez es quien mejor imagen tiene en la provincia, por encima incluso de Martín Llaryora.
Con todas esas posturas en tensión, la definición de los candidatos y el trabajo en la campaña podría empezar más tarde que temprano. Y la “violencia” con la que se puedan dirimir las diferencias (por ejemplo, una interna) podría ser perjudicial para los propios cambiemistas (como ya se demostró con las diferencias en diciembre 2021) en una batalla que será reñida a nivel provincial.
Con pocos metros en juego y una oportunidad única, todo parece indicar que la carrera ya largó, y un espacio arrancó esta semana, mientras que el otro no. Por supuesto, queda mucho por delante y todo puede cambiar en cuestión de horas, aunque por ahora el PJ parece saber lo que quiere y cómo obtenerlo, mientras que Juntos por el Cambio aún está estancado en los modos.