Un dato no menor que se desprende de esa decisión es la baja casi definitiva de Gustavo Santos del anhelo por la gobernación. El hombre más directo que tiene Macri en Córdoba perdió mucho terreno y la competencia le cerró las puertas prácticamente.
Ahora bien, de dónde surge el hartazgo de Mauricio Macri con Juez. Principalmente de viejas fricciones que se produjeron durante los años del porteño en la Casa Rosada.
Tanto Mauricio Macri como Luis Juez se miran desde entonces con recelo. El cordobés considera que fue ninguneado después de haber sido clave en la campaña de 2015 y desde entonces no puede tolerar las decisiones que toma el ex mandatario con respecto a Juntos por el Cambio.
Además, Juez considera que Macri busca sacarlo de juego en favor de Juan Schiaretti. Bien sabida es la relación existente entre el gobernador de Córdoba y Macri, quienes sostienen una amistad de décadas que pudo verse plasmada en la movida electoral del 2019.
A partir de allí, Luis Juez siempre intentó desconocer la autoridad macrista sobre la oposición. El senador rechaza la intromisión del ex presidente en asuntos locales.
Por el lado de Macri, es una cuestión de piel. Al porteño no le agrada la verborragia que sufre el cordobés, ni mucho menos sus modos de moverse dentro del espacio de Juntos por el Cambio.
Todo eso se generó a partir de que, en sus años al frente de la fiscalía anticorrupción, Luis Juez terminó metiendo preso a German Kammerath. El ex intendente de Córdoba fue condenado a principios de los 00’, cuando gozaba de una muy estrecha relación con Macri.
A ello, se le suma el acercamiento de Horacio Rodríguez Larreta a Luis Juez. Si bien el jefe de Gobierno porteño no definirá un apoyo concreto, es sabido que todo lo que haga será emulado a la inversa por Macri.
Así las cosas, el apoyo de Macri a De Loredo será concreto una vez se avance en los métodos de la interna. Tras bambalinas, los macristas cordobeses ya le hicieron saber a los radicales que así será.