La posición agresiva del gobernador peronista contra los medios no oficialistas, está alineada con la de la portavoz oficial Gabriela Cerruti y con el propio Alberto Fernández, quién en su momento había dicho que “los medios intoxicaron la mente de los ciudadanos” durante la pandemia.
Desde la asunción de este gobierno en 2019, dirigentes oficialistas suelen apuntar contra supuestas actitudes de sectores de la oposición que intentan “violentar” en complicidad de los “medios hegemónicos y el poder judicial”, dos cosas que el kirchnerismo no puede controlar del todo. Y este intento de asociar el fallido intento de magnicidio con los “discursos de odio” de los “medios hegemónicos” y de políticos de la oposición proviene de aquella concepción K.
Sin embargo, pareciera que quienes manifiestan discurso de odio y enfado son ellos. El gobierno está integrado por una portavoz oficial que pretende limitar la formulación de ciertas preguntas en las conferencias de prensa de la Casa Rosada y que en la retórica se enfrenta violentamente con periodistas acreditados. El kirchnerismo, de todas formas, no suele ser muy comunicativo con sus detractores. CFK solo dio una conferencia de prensa en sus dos mandatos. Y los periodistas casi no podían entrevistar a los funcionarios.
Las manifestaciones en apoyo a CFK del viernes pasado fueron otras de las pruebas mas evidentes de esa noción K. En ellas se efectúo con vigor la presión y la condena a quienes Cristina percibe como opositores, como si todos los que no opinan como ella fueran sospechosos o cómplices del atentado.
Con estas ilustraciones, con estas explicaciones simplistas y relatos infundados la coalición gobernante pretende negar su crisis de gobernabilidad y su hecatombe económico, desalentando el necesario periodismo crítico. Las actitudes de los medios oficialistas y dirigentes políticos afines al gobierno contradicen los valores de la libertad de expresión en una democracia que paradójicamente se jactan de defender en su marchas.
Repudio de la oposición
El controvertido dibujo de Télam generó un contundente repudio de la dirigencia política opositora.
Entre los que repudiaron la ilustración se encuentra la exgobernadora y diputada María Eugenia Vidal, que expresó: “Ni los jueces, ni los fiscales, ni la oposición vamos a dejar de hacer nuestro trabajo ni dejar de decir lo que pensamos”.
Por su parte, el diputado del PRO Fernando Iglesias escribió: “El fascismo de Agencia Télam es inaceptable. No van a hacernos callar”.
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