La oposición busca dar marcha atrás y cuidar la Nucleoeléctrica
El proyecto presentado en Diputados propone anular ese artículo y restablecer el control estatal pleno sobre la compañía. La diputada Gabriela Estévez (UxP), autora de la iniciativa, subrayó que el ingreso de accionistas privados podría “socavar la posición de la Argentina en el plano internacional” y afectar el dominio del ciclo nuclear completo, que va desde la exploración de uranio hasta la producción de combustible.
En los fundamentos, se recuerda que experiencias previas con participación privada, como la de ENACE en los años 90, no lograron preservar los activos estratégicos del sector y derivaron en procesos de desmantelamiento.
Un activo clave para la matriz energética
Actualmente, NASA aporta cerca del 9% de la electricidad nacional a través de sus tres centrales nucleares. Además de su papel en la generación de energía, la Central de Embalse produce Cobalto-60, un isótopo con aplicaciones médicas e industriales, que convierte a la Argentina en uno de los principales exportadores mundiales de este insumo.
La Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (APCNEAN) fue contundente en su rechazo a la privatización: “NASA es una empresa superavitaria que garantiza energía a precios accesibles, sostiene empleo calificado y es modelo en estándares de seguridad”.
Desde la entidad señalaron que una eventual venta abriría la puerta a aumentos en las tarifas de energía eléctrica: “Privatizar no va a mejorar la vida de la gente, sino que trasladará los costos al bolsillo de los ciudadanos para engrosar la rentabilidad de los privados”.
Riesgos y antecedentes internacionales
Entre los argumentos en contra también se destacan las responsabilidades que seguiría asumiendo el Estado en caso de incidentes. Experiencias internacionales, como el accidente de Three Mile Island en Estados Unidos o los sobrecostos de proyectos europeos bajo gestión privada, son citadas como ejemplos de que la rentabilidad a corto plazo no resulta compatible con una industria que exige planificación y control a largo plazo.
El debate sobre NASA se inscribe dentro de la ola de privatizaciones impulsada por el Ejecutivo. El Gobierno ya avanzó con la venta de IMPSA, lo que generó críticas similares en el arco opositor. Ahora, con la mira puesta en el sector nuclear, se abre un nuevo capítulo en la disputa entre el oficialismo y las fuerzas que buscan preservar activos considerados estratégicos.
Incluso desde sectores no alineados al kirchnerismo se alzaron advertencias. El exdiputado Alejandro “Topo” Rodríguez advirtió que, si la privatización se concreta, será revertida en 2027: “NASA volverá al 100% estatal. Quien compre esas acciones debe saber que habrá reestatización por ley”.
Un futuro en discusión
El caso de Nucleoeléctrica Argentina no solo impacta en el plano económico, sino también en la proyección internacional del país. Argentina es uno de los pocos Estados de la región con dominio completo del ciclo nuclear, lo que le da un lugar privilegiado en organismos internacionales y le permite avanzar en cooperación tecnológica con otros países.
La discusión sobre si el Estado debe financiar sus necesidades inmediatas desprendiéndose de empresas estratégicas o si debe sostener el control de sectores sensibles seguirá en el centro de la agenda legislativa. En las próximas semanas, la Cámara de Diputados deberá definir si avanza con la derogación del artículo 8 o si se mantiene en pie la posibilidad de la privatización parcial.
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