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27/06/2022: El presidente Alberto Fernández en el complejo de Schloss Elmau, Alemania, donde se reúnen los Jefes de Estado y de Gobierno del G7. Foto NA
Poesía no
El Presidente acaba de regresar de 2 viajes al exterior: Cumbre de las Américas, en Los Angeles, California, USA; y G7, en los Alpes bávaros, Múnich, Alemania; sin embargo el Club de París, destino en Francia de un viaje que finalmente no hizo Martín Guzmán, acaba de supeditar la renegociación de vencimientos reclamada por el Gobierno de Fernández a la continuidad del programa con el FMI: ellos sospechan que el mandatario argentino o no les dijo todo o puede cambiar de opinión. En definitiva, no transmitió la suficiente credibilidad.
Y acaba de designar a una funcionaria al frente de Economía que puede entender sobre el cabotaje pero no acerca de las finanzas y los desembolsos condicionados a programas en ejecución, temas decisivos para una economía que no puede subsistir sin una cantidad de importaciones en días de escasez preocupante de medios de pago internacionales.
No, no hay tiempo que perder. Además, es mentira que Silvina Batakis pueda hacer magia. Ella es voluntariosa y militante al punto de aceptar el sacrificio de sentarse en la silla eléctrica. Pero ella no es Wonderwoman. Los mercados financieros no le reconocen autoridad. Los acreedores externos mucho menos. Si todo pasa por lo que pueda aportar Miguel Ángel Pesce desde el Banco Central, es obvio que resulta insuficiente.
Hay capital privado quemándose segundo a segundo. No hay perspectivas de que la tendencia resulte diferente en los próximos días. La remarcación de precios es una constante. Y el Presidente permanece encerrado en su burbuja mientras arrecian las 'operaciones' de los trolls de los 'halcones' opositores que contribuyen a desestabilizarlo a causa de su inacción y su pérdida de autoridad.
El gobernante idóneo es aquel que puede anticipar las tendencias, tener herramientas preventivas y capacidad de ejecución, lo que le concede autoridad y credibilidad ante los agentes económicos.
No es una crisis política, es una crisis económica. Lo que se cuestiona es el deslizamiento hacia una inflación de 3 dígitos anuales, y eso sí que provoca consecuencias políticas, todas adversas para el Presidente. Es evidente que hay un riesgo institucional.
Alberto Fernández puede continuar citando a Luis Alberto Spinetta o a Litto Nebbia pero los ciudadanos precisan que él tome decisiones correctas, no que intente una vez más improvisarse como poeta cantándole a la Luna. Nadie quiere derrocar al Presidente pero Fernández se está diluyendo peligrosamente y cuando algunos de sus contertulios habituales o aliados políticos desmienten su renuncia, sólo la instala más, un coqueteo peligroso con la ruleta rusa del poder.
El Presidente necesita extraer conclusiones acertadas de sus decisiones incorrectas y relanzar su Gobierno porque falta muchísimo hasta las elecciones de octubre 2023. Hay un desánimo colectivo que apunta a que 'así no llegamos'. Alberto Fernández debe conocer que no se trata de egos ni vanidades. No se trata de intervenirle la Administración. Por el contrario, se trata de que la sociedad salga de una zozobra espantosa que la está consumiendo por estas horas. Con Silvina Batakis no alcanza. Lo saben todos. Ojalá el Presidente se entere.
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