Hasta ahora, Alberto trata de satisfacer los pedidos políticos de CFK, porque como puede, negocia también puestos y cargos de gran importancia en su equipo y que lo acompañarán a lo largo de su gestión. Por el momento, y aunque desde el Frente de Todos aseguran que las negociaciones han sido muy intensas, han salido bien.
En ese contexto, el presidente electo quiere llegar lo más fortalecido posible a la silla de la Rosada, y durante la campaña y tras el triunfo de octubre, ha llevado adelante grandes muestras de unidad. Hoy por ejemplo, hizo una de ellas.
Este martes 03/12 Alberto Fernádez visitó por primera vez -desde la campaña y hasta el triunfo- el Congreso Nacional. El motivo: La consagración de Máximo Kirchner como jefe de bloque del Frente de Todos en Diputados.
La primera reunión parlamentaria del Frente de Todos, que serán oficialismo luego del 10 de diciembre, se realizó en el Anexo C de la Cámara baja, donde finalmente, y después de varias especulaciones, nombraron al hijo de la expresidente como presidente de bloque. Alberto Fernández se sentó en la cabecera de la reunión, entre el futuro presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, y el hijo de Cristina, Máximo Kirchner.
Alberto conoce a máximo desde su adolescencia, y seguramente tienen una relación de simpatía personal por los tantos años que compartieron cuando el presidente electo fungía como jefe de campaña y luego jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. Por esa razón, y por supuesto por querer dar muestras de la consolidación de la unidad, Alberto Fernández decidió acompañarlo en su nombramiento.
Esta señal de unidad probablemente satisface a CFK, pero vale preguntarse si también satisface a quienes cuestionan la autoridad de Alberto Fernández e insisten en que el es una suerte de títere, que será sin dudas, la versión que la futura oposición intenta e intentará instalar.
Esta teoría sobre quién ejercerá el poder puede que a Alberto lo tenga sin cuidado, sobre todo porque el 10/12 será él quien reciba el bastón presidencial, además, él insiste que estas acciones que viene ejerciendo no se trata más que de señales de unidad. Estas señales son valorables, pero el futuro presidente no puede desconocer el otro partido que se está jugando acerca de su imagen pública.
En el caso de hoy, por ejemplo, con una situación a la inversa, es decir, si Máximo Kirchner, ya como formal presidente del bloque FdT lo visitara, el mensaje de unidad sería dado igualmente, pero también mejoraría la imagen de Alberto Fernández, sobre todo en una sociedad construida sobre imágenes gestuales dónde las fotos, lamentable o afortunadamente, valen más que un discurso. Razón por la cual, es prudente analizar que, un político profesional veterano de tantas batallas como lo es Alberto Fernández, no puede declararse inmune a la dinámica de los gestos institucionales y el protocolo.